ANGÉLICA COLIN MERCADO
El anuncio de una Agenda para el Progreso en Zacatecas adquiere sentido profundo cuando se concibe no como un instrumento coyuntural de una administración gubernamental, sino como un proyecto de transformación estructural que convoca a la corresponsabilidad social, particularmente de la comunidad universitaria.
La universidad, por su naturaleza académica, científica y humanista, constituye un actor estratégico para garantizar que dicha agenda trascienda la lógica de un programa de gobierno y se consolide como una política de desarrollo sostenible con impacto real en la entidad (CEPAL, 2018).
La participación universitaria fortalece la Agenda para el Progreso al aportar investigación, análisis crítico, innovación social y formación de capital humano con sentido ético y compromiso comunitario.
En este marco, el conocimiento generado en las instituciones de educación superior permite identificar problemáticas sociales desde una perspectiva científica, diseñar soluciones pertinentes y evaluar el impacto de las políticas públicas con criterios técnicos y no partidistas (UNESCO, 2021).
Así, el progreso deja de entenderse como una acumulación de acciones administrativas y se redefine como un proceso integral de mejora de la calidad de vida, justicia social y fortalecimiento democrático (Sen, 2000).
Asimismo, la comunidad universitaria no solo contribuye mediante la producción de conocimiento, sino también a través de la formación de ciudadanía crítica.
El estudiantado y el profesorado participan en la construcción de una cultura de responsabilidad social, transparencia y participación informada, elementos indispensables para que una agenda de progreso tenga continuidad más allá de los ciclos políticos (Delors, 1996).
Esta vinculación universidad-sociedad promueve un desarrollo basado en el diálogo, la cooperación interinstitucional y la corresponsabilidad social (UNESCO, 2015).
En el contexto de Zacatecas, la Agenda para el Progreso encuentra en la universidad un aliado fundamental para articular proyectos de desarrollo regional con enfoque humanista, inclusivo y sostenible.
La participación universitaria asegura que las acciones emprendidas no respondan a intereses de corto plazo, sino a una visión de futuro orientada a la reducción de desigualdades, el fortalecimiento del tejido social y el aprovechamiento responsable de los recursos locales (CEPAL, 2020).
En consecuencia, la relación entre la Agenda para el Progreso y la comunidad universitaria se sustenta en una convergencia de propósitos: construir un Zacatecas más justo, crítico y solidario, donde el progreso sea resultado de la inteligencia colectiva, la ética social y la continuidad institucional, y no únicamente de la voluntad política temporal (Sen, 2000; UNESCO, 2021).
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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