jueves, marzo 19, 2026
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Zacatecas: el campo colapsa y Monreal brilla por su ausencia

RAYMUNDO MORENO ROMERO

Hay momentos en los que la realidad deja de admitir excusas y en Zacatecas se está viviendo uno de ellos.

El campo zacatecano es el principal productor de frijol del país, sin embargo, los campesinos están bloqueando carreteras, tomando casetas y gritando lo que durante años intentaron decir por las buenas: el sistema ya no funciona.

El síntoma: carreteras tomadas. Lo que estamos viendo no son protestas aisladas, son productores desesperados con toneladas de frijol que no pueden vender. Tienen la cosecha, tienen el trabajo, tienen la necesidad, pero no tienen un gobierno que plante cara por ellos.

Centros de acopio cerrados, saturados o mal operados. Pagos que no llegan. Reglas que cambian sobre la marcha.
Un aparato institucional que, en teoría, existe para ayudarlos, pero en la práctica les estorba.

El fondo: un estado sin control.
Es por eso que el tema deja de ser agrícola y se vuelve político. Porque lo que está ocurriendo en Zacatecas no es solo una crisis del campo, es una muestra clara de la ingobernabilidad que impera en todos los sectores.

En Zacatecas ya no existen garantías ni laborales, ni educativas, ni de salud, y mucho menos en el campo. David Monreal y su equipo no pueden garantizar que un productor venda su cosecha, que el mercado funcione sin distorsiones, que los intermediarios no abusen, que el crimen no intervenga. En los hechos se trata de un “gobierno” que ha perdido el control. Parece que a Monreal se le olvidaron esos orígenes que tanto presume, hoy se muestra distante y antipático ante la lacerante situación del campo.

La administración de Monreal ha tenido una constante: la soberbia y la incapacidad para generar consensos. Su reacción suele ser tardía, con decisiones débiles y una desconexión preocupante con la realidad del estado, con su gente, pues ni él ni sus allegados parecen tener la capacidad necesaria para ofrecer soluciones concretas.

Mientras los productores bloquean caminos, el gobierno llega tarde; mientras los precios se desploman, el gobierno no regula. Mientras crecen las denuncias por irregularidades, el gobierno guarda silencio. Y en ese vacío, alguien más toma el control y en varias regiones de la entidad zacatecana ya no es el gobierno quien ordena el mercado del frijol, son los intermediarios, las redes informales y en algunos casos, cada vez más frecuentes, son los grupos de la delincuencia organizada. Ahí radica el punto crítico.

Cuando el productor no puede vender libremente, cuando no puede mover su cosecha sin presiones, cuando el precio se impone por la fuerza o la necesidad, eso ya no es libre mercado, es control y es abuso.

El discurso se hace añicos cuando la realidad se impone. Desde la campaña del 2021 en Zacatecas los Monreal han repetido el mantra nacional de la 4T: más apoyo al campo, rescate al productor, justicia social y autonomía alimentaria. Pero hoy, en Zacatecas, la realidad es otra.

Más que discursos, los campesinos zacatecanos necesitan un gobierno que anticipe, no que reaccione; que ejecute, no que improvise; y que regule, no que se mantenga al margen. Que defienda al productor, no que lo abandone, porque cuando el campo se cae, no cae un sector, cae la base económica, social y cultural del estado.

La pregunta ya tiene solo un carácter económico, sino institucional y político:
¿Quién está gobernando realmente en Zacatecas?

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