CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
El número que ordena todo es 35.5. Allí aparece Verónica Díaz, al frente de la interna de Morena en Zacatecas. Detrás, a corta distancia, Ulises Mejía con 31.4. No es una ventaja amplia, pero sí consistente: alcanza para marcar liderazgo en la foto actual y para desplazar el eje de la discusión. La encuesta no muestra un dominio absoluto, sino una competencia viva con una puntera definida.
El estudio, levantado en abril de 2026, se apoya en 400 entrevistas telefónicas automatizadas, con números seleccionados al azar dentro del estado. El margen de error es de +/- 4.9% y el nivel de confianza del 95%.
Hablamos de un tamaño de muestra estándar para mediciones estatales, aunque con limitaciones conocidas: el alcance telefónico, la exclusión de quienes no responden o no tienen acceso, y la sensibilidad de los resultados cuando se desagregan en subgrupos.
La lectura central —la diferencia entre Díaz y Mejía— se ubica apenas por encima de ese margen, lo que la vuelve significativa, pero no definitiva.
El dato central convive con una tensión interna. Díaz encabeza la preferencia para la candidatura, pero no lidera en los atributos medidos. Mejía aparece primero en honestidad (34.9% contra 32.5%), en cercanía (58% contra 42%), en preparación (50.7% contra 33.5%) y en capacidad de gobierno (51% contra 49%).
Es una asimetría clara: el mejor evaluado no es el más votado.
La encuesta no explica por qué, pero deja una evidencia: la intención de voto no se traslada de manera automática desde los atributos individuales.
El resto del escenario interno se ordena lejos de esa disputa. José Narro queda con 9.8%, mientras que Geovanna Bañuelos (2%) y Susana Barragán (1%).
Hay, además, un 20.3% que opta por “cualquier otro”, un dato que introduce ruido: expresa una reserva de inconformidad o indefinición dentro del propio electorado morenista.
Cuando se amplía el plano al careo general, la ventaja de Verónica Díaz se vuelve más visible. Llega a 42.9%, frente a 30.3% de Jorge Álvarez Máynez, 9.5% de Miguel Ángel Varela y 1% de Carlos Peña Badillo. La diferencia con el segundo lugar es de 12.6 puntos.
En términos estadísticos, supera el margen de error y se configura como una ventaja sólida en este corte. Pero aparece otro dato que relativiza: el 16.3% de indecisos. Ese volumen es mayor que la distancia entre los dos primeros. No define el resultado, pero mantiene abierto el proceso.
El contexto partidario también pesa. Morena registra una identificación del 47.6% en el electorado estatal, muy por encima de cualquier otra fuerza. Esa base explica parte del rendimiento de su candidata en el careo.
Sin embargo, no elimina la competencia interna: la disputa entre Díaz y Mejía ocurre dentro de un espacio dominante, pero no homogéneo.
Los números, en conjunto, dibujan un escenario con dos planos distintos. En el primero, Díaz lidera la intención de voto y se posiciona mejor en la competencia general. En el segundo, Mejía conserva una ventaja clara en la valoración personal. La encuesta no resuelve esa contradicción; la expone. Tampoco permite inferir cómo evolucionará. Sólo deja un dato incómodo: hoy, en Zacatecas, el liderazgo electoral y el liderazgo percibido no coinciden.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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