CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Ulises Mejía Haro avanza al frente de la carrera interna de Morena en Zacatecas con 31.91% de apoyo. No es un destello aislado, sino un dato que se impone en el umbral del proceso electoral de 2027, medido por CRIPESO entre el 24 y el 31 de enero de 2026, en un estado donde la inseguridad pesa más que cualquier consigna y condiciona la forma en que se mira la política.
La medición se construyó a partir de una encuesta electrónica, con un diseño muestral estratificado por códigos postales. Fueron consultadas mil 605 personas de 18 años y más en todo el estado, bajo un nivel de confianza del 95% y un margen de error de 2.44%. Ese marco técnico sostiene la escena sobre la que se ordenan los números.
En ese universo, Morena se afirma como la primera identidad partidista con 38.33%. La cifra, por sí sola, supera la suma de sus competidores más cercanos: el PRI alcanza 19.69%, Movimiento Ciudadano 11.44% y el PAN 10.02%. No se trata sólo de una ventaja aritmética, sino de una relación de fuerzas que define el punto de partida del proceso.
Ese predominio convive con un malestar persistente. La inseguridad y la violencia son señaladas por 47.84% de la población como el principal problema del estado. Más atrás aparecen la corrupción, con 28.80%, y el desempleo, con 16.06%. La jerarquía es clara y establece una tensión constante entre la adhesión al partido en el poder y la percepción de una crisis que no se disuelve en los discursos.
Dentro de Morena, la ventaja de Ulises Mejía Haro no surge de un golpe súbito, sino de una trayectoria ascendente y estable desde octubre de 2025. Detrás de él, José Narro Céspedes se queda en 14.33%, luego de haber rondado el 20% en mediciones anteriores. Más abajo, el mapa se fragmenta: Saúl Monreal Ávila ocupa el tercer lugar con 6.69% y Verónica Díaz Robles el cuarto con 6.59%. Los separan apenas 0.10 puntos porcentuales, un empate técnico que los sitúa a más de 25 puntos del liderazgo.
En el PRI, los datos de CRIPESO describen una estructura cerrada sobre sí misma. Adolfo Fito Bonilla Gómez concentra 50.01% de las preferencias internas. Muy lejos quedan Javier Javo Torres, con 8.66%, y Claudia Anaya Mota, con 8.26%. Las cifras no sólo ordenan posiciones: confirman la centralización del capital político en una sola figura.
El PAN presenta un esquema distinto, aunque igualmente asimétrico. Miguel Varela Pinedo se coloca como principal referente con 35.03% de apoyo interno. Noemí Luna registra 10.30%, lo que implica una diferencia real de 24.73 puntos porcentuales, pese a que el documento metodológico afirma una brecha superior a 35 puntos. En el tercer sitio aparece José Manuel Pepe Pasteles Viramontes con 5.94%.
En Movimiento Ciudadano, el peso se concentra también en un solo nombre. Jorge Álvarez Máynez alcanza 35.86% de las simpatías, confirmando que su posicionamiento tras el proceso federal previo sigue siendo el principal eje de atracción del partido en Zacatecas. Ana María Romo Fonseca permanece en segundo plano y Marco Vinicio Flores ocupa el tercer lugar con 5.08%.
CRIPESO advierte, desde una lectura técnica, que estos datos deben asumirse con cautela. Aunque el margen de error global es de 2.44%, las submuestras por partido reducen la precisión estadística de las contiendas internas. A ello se suma el sesgo propio de la metodología electrónica, ligado al acceso desigual a dispositivos y conectividad, un factor relevante en zonas rurales. Los números, aun sólidos, no cierran el relato: apenas describen el terreno incierto sobre el que se mueve la política zacatecana.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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