ANGÉLICA COLIN MERCADO
La Universidad Autónoma de Zacatecas tiene como una de sus responsabilidades fundamentales la formación de profesionistas con un alto sentido ético, social y humanista. En este contexto, el respeto y la promoción de los derechos humanos constituyen un principio básico que debe abanderar permanentemente la institución, no solo como parte de su discurso, sino como una práctica cotidiana que fortalezca la convivencia universitaria.
Los derechos humanos representan la base para construir una comunidad donde prevalezcan la igualdad, la dignidad, la libertad y el respeto a las diferencias. Una universidad pública, plural y crítica como la UAZ tiene el compromiso de garantizar que todas las personas, sin importar su origen, género, orientación sexual, identidad de género, condición socioeconómica, discapacidad, religión o ideología, encuentren un espacio seguro para aprender, enseñar, investigar y desarrollarse plenamente.
El fortalecimiento de una cultura de derechos humanos también implica promover el diálogo, la resolución pacífica de los conflictos, la inclusión y la participación democrática. La universidad debe impulsar políticas institucionales que prevengan cualquier forma de discriminación, violencia, acoso o exclusión, acompañadas de mecanismos eficaces de atención, prevención y sensibilización para toda la comunidad universitaria.
Asimismo, la educación en derechos humanos trasciende las aulas. A través de la investigación, la extensión y la vinculación con la sociedad, la UAZ puede contribuir a la construcción de un estado y un país más justos, donde el conocimiento se convierta en una herramienta para transformar realidades y defender a los sectores históricamente vulnerados. Formar estudiantes con conciencia social significa también formar ciudadanos comprometidos con la justicia, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana.
En una sociedad que enfrenta múltiples desafíos relacionados con la violencia, la desigualdad y la intolerancia, la Universidad Autónoma de Zacatecas debe mantenerse como un referente en la defensa de los valores democráticos y de los derechos fundamentales. Abanderar los derechos humanos no responde únicamente a una obligación legal, sino a la esencia misma de la educación superior pública. Solo una universidad que promueva el respeto, la inclusión, la equidad y la justicia podrá cumplir plenamente su misión de formar generaciones capaces de construir una sociedad más libre, pacífica y respetuosa de la dignidad de todas las personas.
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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