sábado, noviembre 29, 2025
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Sangre en el Día contra la Violencia

RAYMUNDO MORENO ROMERO

En la madrugada del 25 de noviembre de 2025, día en que el mundo alza la voz contra la violencia hacia las mujeres, una tragedia estremeció a la comunidad de San Jerónimo en Zacatecas.

En una vivienda de la comunidad de San Jerónimo fueron hallados sin vida dos adultos —una pareja— y, horas después, también fue encontrada muerta su hija, una adolescente de apenas 15 años. Las autoridades detuvieron a un hombre de 29 años, originario del Estado de México, como presunto responsable del doble homicidio y del feminicidio.

La brutalidad del crimen y el hecho de que ocurriera en un día simbólico —el 25 N, cuando se conmemora la lucha contra la violencia de género— abre heridas profundas. No se trata solo de la pérdida de tres vidas inocentes; lo que ocurrió revela fallas estructurales, sociales y familiares en nuestra comunidad.

Los hechos apuntan a un drama que atraviesa muchos niveles: una casa, una familia, una joven con sueños, la violencia escondida detrás del silencio.

Pero también nos confronta con una pregunta incómoda:
¿qué tan prevenidos estamos como sociedad para detectar las señales de violencia, para hablar de respeto, para formar con empatía, dignidad y conciencia a las nuevas generaciones?

Cuando una niña de 15 años termina muerta a manos de quien decía amarla, y sus padres también son víctimas, no basta con lanzar condenas ni estadísticas. Hace falta asumir la responsabilidad colectiva de educar desde los hogares y la escuela: inculcar valores como la empatía, el respeto, la equidad; enseñar que la dignidad de las personas —especialmente de las mujeres y niñas— no admite chantajes, control ni violencia. Se trata de romper los viejos y todavía profundamente arraigados constructos sociales de un machismo perenne que todos los días cuesta vidas.

También es urgente que la justicia no sea un acto aislado: castigos ejemplares, sí, pero acompañados de políticas públicas reales de prevención, de acompañamiento psicológico y social, de acceso efectivo a redes de apoyo. Sólo así podremos transformar el dolor en reflexión y conciencia, y la indignación en cambio.

Cada familia, cada comunidad, tiene en sus manos una semilla poderosa: la de la solidaridad, del cuidado, del respeto y del amor. Que este caso no quede sólo como un titular más. Que duela, sí, pero que nos mueva a actuar. Que nuestra voz colectiva diga: basta de silencios. Que eduquemos con ojos abiertos, con corazón despierto y con compromiso.

Por ella. Por ellos. Por todos.

Postdata: Gerardo Fernández Noroña personifica lo más vil de la política en los tiempos de la mal llamada 4T, sus señalamientos contra Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan y viuda de Carlos Manzo, desvelan su verdadero rostro: mezquino, misógino y miserable.

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