SAÚL MONREAL ÁVILA
Hay decisiones que pueden discutirse desde la perspectiva personal, pero que deben evaluarse por sus consecuencias colectivas, ese es, precisamente, el punto central de lo ocurrido en Sinaloa con el gobernador Rubén Rocha Moya.
Su regreso anticipado a la gubernatura fue una decisión personal y, desde esa perspectiva, merece respeto, aunque no la compartimos, tenía la facultad de reincorporarse al cargo, pero como ya se vio, nadie consideramos conveniente esa decisión, porque cuando se tiene una responsabilidad pública de esa magnitud, no basta con preguntarnos qué podemos hacer; también debemos preguntarnos qué es lo más conveniente para la sociedad y para las instituciones.
Por eso consideramos acertada la nueva solicitud de licencia presentada por Rocha Moya, apenas poco más de un día después de haber regresado al cargo y es que en circunstancias como ésta, debe privilegiarse aquello que contribuya a la estabilidad y al bienestar de la población.
Y aquí hay algo que debemos entender sin apasionamientos: una cosa es reconocer que su regreso fue una decisión personal y otra muy distinta es sostener que esa decisión necesariamente era lo correcto para el estado. Son dos planos diferentes.
El propio desarrollo de los acontecimientos terminó demostrando que era necesario corregir el rumbo. Después de poco más de un día en funciones, Rocha Moya volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido. Desde nuestra perspectiva, esa determinación contribuye a generar condiciones de mayor tranquilidad y gobernabilidad para Sinaloa.
Es por eso que el mensaje de nuestra presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo es contundente: ningún interés personal puede estar por encima del interés del pueblo. Ese principio tiene que convertirse en una regla de conducta para quienes tenemos responsabilidades públicas.
Eso significa que los cargos son pasajeros, las posiciones políticas son temporales y las circunstancias pueden cambiar, lo que permanece es la obligación de actuar con responsabilidad, prudencia y sentido de Estado.
No corresponde adelantar juicios ni convertir un asunto delicado en un intercambio de acusaciones políticas. Corresponde, en cambio, permitir que las instituciones hagan su trabajo y generar las condiciones para que Sinaloa tenga estabilidad, gobernabilidad y un gobierno concentrado en atender los problemas de sus ciudadanos.
Por eso consideramos que la licencia solicitada por Rocha Moya fue conveniente, no necesariamente porque una persona tenga que renunciar a sus derechos, sino porque existen momentos en los que la responsabilidad pública exige poner pausa a los intereses individuales para evitar que una situación personal termine afectando a toda una comunidad.
La presidenta Sheinbaum ha marcado una ruta clara: primero el pueblo, primero las instituciones y primero el interés colectivo, y ese principio debemos asumirlo todos, sin excepciones y sin importar el cargo que ocupemos.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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