SOLEDAD JARQUÍN EDGAR
Cuando los escándalos brutales sobrepasan las noticias, el quehacer periodístico parece arrastrado al cauce de un río furioso, alimentado por los propios sucesos, incalificables casi siempre, descomunales en otros. “Lo periodístico” está tocado por la injerencia de influencers, no periodistas, con sesudos análisis que toman de las noticias para abonar a romper el cauce del río noticioso que termina desbordado entre confusión, desinformación y, peor aún, en la polarización de ideas entre “buenos” y “malos”, sin que nadie sepa a ciencia a cierta quién es quién entre las aguas del río.
Mi abuela Lucha, que era sabia por vieja, decía algo simple como eso que no se puede tapar el sol con un dedo. Hoy en todos los medios y círculos se comenta que lo del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, yo diría un strike cantado, una tormenta anunciada, un asunto indefendible.
El primer escándalo sucedió en Chihuahua con la gobernadora María Eugenia Campos Galván, mejor conocida como Maru Campos. Acusada políticamente de una posible traición a la patria por la injerencia de agentes de la Agencia Central de Inteligencia, CIA , ante un crimen de narcotráfico. Lo que se supo luego de un accidente donde murieron dos de los cuatro agentes de la CIA. Ahora el exdirector de operaciones internacionales de la Administración para el Control de Drogas (DEA), afirma que la gobernadora sí sabía de dichas operaciones en Chihuahua ¡Bomba!
Así que la gobernadora habría solicitado, por cuenta propia, sin autorización de la Federación, la participación de la Agencia Central de Inteligencia del vecino país del norte, quebrantando las leyes nacionales. Lo peor fue que Campos Galván no asistió a un llamado “a dialogar” en el Senado mexicano.
Aquí un intermedio. La explosiva y presumible equivocación de la gobernadora Maru Campus, quien sostiene uno de los pocos bastiones del panismo, una gobernadora que gana elecciones en medio de los triunfos de Morena, es decir, siempre estuvo en el ojo del huracán. De ahí que, dentro del feminismo, cuya corriente ideológica es la izquierda real, lo único que podría preocupar es el resultado. Si ella es considerada culpable de “traición a la patria” lo serán también todas las mujeres que están en política. Fenómeno que por cierto se aplica en el caso de la presidenta Claudia Sheinbaum. Porque cuando un hombre se equivoca lo hace él solo; pero cuando una mujer se equivoca, lo hacen todas las mujeres, como ya lo explicó hace unas dos décadas la académica Marta Lamas.
Estábamos en el capítulo Maru Campos de nuestra tragicomedia política, cuando a través de una corte federal, del distrito de Nueva York, el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, lanza otra bomba al formalizar una acusación contra el gobernador Rubén Rocha Moya, un senador por esa entidad Enrique Inzunza Cázares y otros ocho funcionarios vinculados con la seguridad pública de esa entidad y un alcalde ¡Bomba! Para de él mismo, el gobernador sinaloense sostuvo no va a pasar nada.
Vuelvo al río revuelto y furioso. Me preocupa en serio esta vorágine de información y desinformación que polariza al país, el daño es tal que desde hace tiempo tenemos consecuencias que no son cosa menor. Sin embargo, reitero, ninguna persona puede engañarse a sí mismo. Parafraseando un libro escrito después del movimiento social de 2006 en Oaxaca, diría que hoy lo vimos y lo vivimos (Lo vimos, lo vivimos. Narraciones en Movimiento Oaxaca 2006. Publicación de Oaxaca Libre y Revolucionemos Oaxaca).
Vivimos en dos México, uno oficial, que se dice de izquierda, con sus propias cifras sobre lo que más preocupa, la violencia. Con Morena la idea es que las cifras van a la baja cuando se trata de violencia sistemática contra hombres y mujeres, que además buscan medir casi de la misma manera. Su idea también es sostener que hay menos pobreza y que estamos mejor que antes, es decir, mejor que el priismo y el panismo. En la oposición, conformado por un desfigurado grupo de partidos políticos, a los que se califica de conservadores y de derecha, las cosas son de otra manera, nada ha venido a la baja, ni la violencia ni la pobreza, entre miles de temas. Entre estos grupos políticos no hay término medio.
Pero esa izquierda y esa derecha no son todo el país. Hay una franja de habitantes que enfrentan una realidad diferente de forma cotidiana y cuyos ejemplos pululan cada día. Ahí está un valioso filón informativo para los medios que puede darnos perspectivas diferentes ante los fenómenos que hoy vivimos. Es difícil pensar en la no partidización de los medios y de los influencers, que sabemos no son ni inocuos ni inocentes.
Sin embargo, frente a una polarización del país con costos terribles, más que subirnos al río mediático entre los buenos y los malos, quienes informan y quienes comunican estamos obligados a ofrecer nuevas alternativas, otros puntos de vista, voces diferentes a la que nos ofrece el espectáculo de la política hoy en día, porque hay una realidad, no estamos, como creíamos, preparados para el debate.
Por lo pronto, usted siga de puente, a ver qué novedades tenemos cuando volvamos a la realidad.
Sobre la Firma
Periodista feminista oaxaqueña contra la impunidad.
BIO completa


