viernes, mayo 1, 2026
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1 de mayo: Trabajo Digno, Deuda Pendiente

JULIETA DEL RÍO VENEGAS

Cada 1 de mayo recordamos las luchas históricas que dieron origen al Día del Trabajo. Una fecha que nació de la exigencia de condiciones laborales más justas y que, más de un siglo después, sigue teniendo plena vigencia. Hoy no solo enfrentamos precarización y desigualdad, sino también una creciente preocupación: la falta de empleo digno y estable.

Porque no se trata únicamente de tener trabajo, sino de poder acceder a uno que garantice derechos. Cada vez más personas enfrentan dificultades para encontrar oportunidades laborales formales, bien remuneradas y con seguridad social. El desempleo y el subempleo se han convertido en una realidad silenciosa que limita proyectos de vida y profundiza la desigualdad.

Apenas hace unos días hablábamos del tema laboral de los docentes de la educación media superior en este país como miles de ellos trabajan con horas fragmentadas y sin inseguridad, ni aplicaciones, por sólo citar un gremio.

Hoy el trabajo ya no solo se desarrolla en fábricas o grandes oficinas. También ocurre frente a una pantalla, desde aplicaciones digitales, en contratos temporales, bajo esquemas de honorarios o en empleos donde la estabilidad parece cada vez más lejana. México vive una transformación laboral acelerada, pero no necesariamente acompañada de mayores garantías para las y los trabajadores.

Las cifras sobre informalidad, bajos salarios y falta de seguridad social siguen reflejando una realidad preocupante. A ello se suma una generación de profesionistas que, aun con preparación académica, no encuentra espacios laborales acordes a su formación. En sectores como la educación, el periodismo o la investigación, miles de personas trabajan sin certeza sobre su futuro.

Conmemorar el 1 de mayo hoy no puede ser solo un acto simbólico. Implica reconocer que la lucha continúa: por empleo digno, por condiciones justas y por oportunidades reales. Implica también cuestionar por qué, a pesar del avance económico y tecnológico, el acceso al trabajo sigue siendo incierto para millones.

El día del trabajo también escuchamos los gritos de trabajadoras y trabajadores en esas marchas permitidas por la Constitución, donde hablan de acoso, represión de jefes, de patrones y más en un año electoral, bajo presiones y amenazas de perder su trabajo si no se apoya a los candidatos, es un cáncer en este país que mezcla lo político con lo laboral.

El debate sobre el trabajo digno no puede limitarse únicamente al salario. También implica hablar de derechos, estabilidad, acceso a seguridad social, jornadas justas, protección de datos personales y condiciones transparentes de contratación.

Y es justamente ahí donde la transparencia cobra relevancia.

Durante años, el acceso a la información pública permitió visibilizar irregularidades relacionadas con plazas laborales, uso de recursos públicos, contratos y prestaciones. Gracias a ello, fue posible documentar abusos, detectar corrupción y exigir rendición de cuentas.

La transparencia también es un derecho laboral. Permite saber cómo se asignan recursos, cómo se contrata personal y cuáles son los criterios para acceder a oportunidades. Cuando la información se limita, se debilita a la ciudadanía así como a las y los trabajadores.

Sobre la Firma

Escritora y defensora institucional de la transparencia y los datos
contacto@julietadelrio.org.mx
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