RODRIGO UREÑO BAÑUELOS
El Festival Jerez Capital Migrante 2026 llegó a su fin, pero deja algo mucho más importante que una agenda de actividades cumplida: nos deja la certeza de que, cuando un pueblo recuerda quién es y abraza a quienes nunca han dejado de quererlo, ocurren cosas extraordinarias.
Durante estos días vimos un Jerez lleno de vida. Nuestras plazas se llenaron de familias, de niñas y niños corriendo entre los eventos, de jóvenes disfrutando del deporte, de adultos mayores reviviendo recuerdos y de cientos de migrantes que, después de recorrer miles de kilómetros, volvieron a caminar por las calles donde comenzó su historia.
Ese era el verdadero propósito del festival. No se trataba únicamente de organizar conciertos, torneos deportivos, exhibiciones o eventos culturales. El objetivo siempre fue mucho más profundo: reconstruir ese puente emocional que une a los jerezanos sin importar en qué parte del mundo se encuentren.
El deporte volvió a demostrar que es un lenguaje universal. El voleibol reunió a jugadores de talla nacional e internacional, ofreciendo encuentros de gran calidad que despertaron el entusiasmo de cientos de aficionados. El béisbol, por su parte, volvió a convertirse en el punto de encuentro entre quienes viven en Jerez y quienes hicieron su vida en los Estados Unidos, recordándonos que la pasión por nuestra tierra nunca conoce fronteras.
La cultura también habló con fuerza. La Banda Sinfónica del Municipio de Zacatecas convirtió nuestro Jardín Principal en un gran escenario donde la música fue protagonista.
Cada interpretación confirmó que invertir en el arte también es construir comunidad.
Y cómo no emocionarse al observar el desfile y la exhibición de más de ciento cincuenta autos clásicos recorriendo nuestras calles. No fue únicamente una muestra de vehículos; fue una celebración de la historia, del trabajo artesanal, de la convivencia familiar y del orgullo de preservar aquello que tiene valor con el paso del tiempo.
Uno de los momentos más significativos fue, sin duda, el reconocimiento a nuestros jerezanos destacados en el extranjero. Hombres y mujeres que nunca olvidaron su origen y que, desde distintos rincones del mundo, siguen poniendo en alto el nombre de Jerez. Ellos representan el verdadero espíritu del migrante: alguien que puede cambiar de país, pero jamás cambia de raíces.
También rendimos homenaje a quienes ya no están y a quienes emprendieron el camino de la migración con la esperanza de ofrecer una mejor vida a sus familias. Porque detrás de cada historia migrante existe una decisión difícil, un sacrificio silencioso y un inmenso amor por la tierra que los vio nacer.
Como presidente municipal me queda un enorme sentimiento de gratitud.
Gracias a cada servidor público que hizo posible esta celebración. Gracias a los artistas, deportistas, comerciantes, patrocinadores, instituciones, clubes, voluntarios y cuerpos de seguridad que trabajaron para que cada actividad se desarrollara con orden y éxito.
Gracias a cada familia que decidió salir a disfrutar de su ciudad. Y, sobre todo, gracias a nuestros migrantes por seguir creyendo en Jerez.
El éxito de este festival no se mide únicamente por la asistencia o por el número de actividades realizadas. Se mide por las sonrisas que vimos, por los abrazos que se reencontraron después de años, por la derrama económica que benefició a nuestros comercios y por el orgullo que sentimos de pertenecer a esta tierra.
Jerez es mucho más que un municipio. Es una comunidad que trasciende fronteras.
Hoy cerramos una edición más del Festival Capital Migrante con la satisfacción del deber cumplido, pero también con el compromiso de seguir construyendo un municipio que honre a quienes se quedaron, reciba con orgullo a quienes regresan y mantenga viva la esperanza de quienes un día tuvieron que partir.
Porque mientras exista un jerezano en cualquier lugar del mundo que siga diciendo con orgullo de dónde viene, el corazón de Jerez seguirá latiendo con fuerza.
Sobre la Firma
Presidente municipal de Jerez, Zacatecas. Agricultor y líder comunitario comprometido con la participación ciudadana.
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