CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Un negocio familiar puede sobrevivir a una mala temporada, a la subida de los precios y hasta a la falta de clientes. Lo que no debería tener que soportar es el miedo a abrir la cortina cada mañana.
En Zacatecas, donde la extorsión amenaza el patrimonio y la tranquilidad de comerciantes y empresarios, combatir ese delito exige algo más que operativos: requiere instituciones que respondan, ciudadanos que puedan denunciar sin temor y autoridades capaces de convertir los acuerdos en resultados.
En ese escenario, Zacatecas se convirtió en la entidad número 21 en incorporarse al Pacto contra la Extorsión por la Prosperidad, la Justicia Económica y la Seguridad, impulsado por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, la Concanaco Servytur.
La adhesión coloca al estado dentro de una estrategia nacional que busca reunir a los gobiernos, las cámaras empresariales, los pequeños comerciantes y la sociedad civil frente a un delito que golpea tanto las cuentas de los negocios como la confianza en la autoridad.
En la firma participó el presidente municipal de Jerez, Rodrigo Ureño Bañuelos, junto con el secretario de Seguridad Pública estatal, Arturo Medina Mayoral; el titular del CADDE Zacatecas, Juan Carlos Soto; el alcalde de Ojocaliente, Juan Manuel Zambrano Jiménez, y representantes de los ayuntamientos de Guadalupe y Zacatecas, además de Iván de Santiago Beltrán, subsecretario de Promoción Turística del Gobierno del Estado.
La presencia de Jerez importa. No sólo por su actividad comercial y turística, sino porque la seguridad de una localidad también se mide por la libertad con que sus habitantes trabajan, reciben clientes y mantienen abierto un negocio.
Cuando la amenaza se instala en la vida cotidiana, el daño no termina en quien recibe la llamada o la exigencia de dinero. Alcanza a los empleados, a las familias y a la economía que depende de esos establecimientos.
Las cifras obligan a mirar el problema de frente. De acuerdo con el Monitor de Seguridad de Coparmex, con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Zacatecas pasó de 35 casos de extorsión registrados durante el primer semestre de 2025 a 228 en el mismo periodo de 2026: un aumento de 551.4 por ciento.
La capital zacatecana ocupó el tercer lugar nacional entre los municipios con mayor tasa de extorsión por cada 100 mil habitantes en junio de este año; Fresnillo apareció en el décimo puesto y Guadalupe, en el decimoctavo.
Hay que hacer una precisión: los registros oficiales contabilizan los hechos denunciados o conocidos por las autoridades, no necesariamente todas las extorsiones que ocurren.
El silencio también forma parte del problema. El miedo a las represalias, la desconfianza en las instituciones y la percepción de que denunciar no servirá de mucho pueden dejar a las víctimas frente a una disyuntiva brutal: pagar o exponerse.
Por eso, el pacto propone una respuesta colectiva. Entre sus compromisos figuran fortalecer la prevención, compartir información, mejorar la coordinación entre los tres órdenes de gobierno y promover la denuncia.
Para los comerciantes, se trata de contar con canales de orientación y acompañamiento; para las autoridades, de investigar, detener a los responsables y evitar que la denuncia se convierta en otro riesgo para quien se atreve a hablar.
Durante el encuentro también se recordó la importancia de utilizar el 089 para presentar denuncias anónimas por extorsión y el 088 de la Guardia Nacional para reportar incidentes que requieran intervención.
Son herramientas útiles, siempre que la ciudadanía conozca su funcionamiento y encuentre una respuesta efectiva después de levantar el teléfono.
La incorporación de Zacatecas a esta estrategia nacional es un paso pertinente. Pero la firma de un documento no modifica, por sí misma, la realidad de quien recibe una amenaza ni devuelve la tranquilidad a quien teme perder el negocio construido durante años. El pacto tendrá sentido si consigue que las instituciones compartan información, actúen a tiempo, protejan a las víctimas y rindan cuentas de sus avances.
La extorsión no se combate únicamente con llamados a denunciar. Se combate cuando denunciar deja de ser una apuesta peligrosa y se convierte en el principio de una respuesta.
La firma abre la puerta. Los resultados deben mantenerla abierta.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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