miércoles, agosto 26, 2026
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La Casa de los Perros | Tres nombres y un temblor

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Ayer martes, Morena encendió tres luces y, en Zacatecas, más de una oficina se quedó a oscuras. Bastaron tres nombres -dos mujeres y un hombre- para que comenzaran los rumores, los mensajes urgentes, las llamadas discretas y esa vieja costumbre de la política mexicana: anunciarse ganador antes de que termine la carrera.

Los aspirantes temblaron. Algunos equipos hasta se apresuraron a festejar nombramientos que nunca existieron.

Nora Ruvalcaba fue presentada como coordinadora estatal en Aguascalientes. Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche. Rosa María Bayardo Cabrera, en Colima. Dos mujeres y un hombre. Una fotografía pequeña para un tablero nacional que tendrá 17 casillas.

Y ahí empezó el verdadero ruido.

Porque Morena desmintió la supuesta agenda que circuló durante horas en redes sociales y que colocaba fechas para presentar, estado por estado, a sus coordinadores rumbo a 2027.

Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, fue tajante: el documento era falso, y la información oficial, dijo, sólo se comunica por los canales institucionales del partido. El detalle tiene importancia.

La agenda falsa decía que Zacatecas tendría coordinador el sábado 29 de agosto. No será así, al menos no porque ese documento lo hubiera anunciado. Morena no confirmó esa fecha.

Pero el rumor consiguió algo que los comunicados oficiales rara vez consiguen: poner a todos a correr. Y cuando todos corren al mismo tiempo, es porque alguien teme quedarse atrás.

Los equipos de Ulises Mejía Haro, Verónica Díaz Robles, José Narro Céspedes, Julia Olguín Serna y Zaira Villagrana Escareño conocen ya el peso de cada palabra. Del lado de los aliados, Geovanna Bañuelos observa desde el Partido del Trabajo y Carlos Puente Salas desde el Partido Verde.

Todos saben que la figura de coordinador no es todavía una candidatura formal, pero tampoco es un nombramiento decorativo. Es la puerta que se abre antes de la elección. Por eso el susto.

Porque el primer mensaje nacional de Morena no fue solamente quién ganó tres estados. Fue quiénes aparecieron primero. Y, sobre todo, cómo aparecieron. Dos mujeres, lo que no es un dato menor.

La paridad obliga a Morena a construir una arquitectura distinta para 2027. De las 17 gubernaturas en disputa, la mitad de las candidaturas deberá corresponder a mujeres. El problema es que la política suele preferir el cálculo inmediato: quién mide más, quién tiene estructura, quién puede ganar, quién controla territorio. La paridad introduce otra pregunta: dónde debe competir una mujer.

No es una concesión. Es una regla. Y también es un problema político para cualquier partido acostumbrado a negociar candidaturas como si fueran piezas de ajedrez.

Arturo Espinosa Silis, fundador de Laboratorio Electoral, lo resumió con crudeza: la paridad reduce el margen de negociación de los grupos que históricamente han acomodado las candidaturas según sus intereses. Y Morena ya conoce el costo de ignorar esa tensión.

Clara Brugada ganó la candidatura en la Ciudad de México en 2024 pese a que Omar García Harfuch la superaba por 13.8 puntos en las encuestas. Algo parecido pasó en San Luis Potosí en 2021, cuando postular a una mujer desató acusaciones de imposición dentro del propio partido. En Oaxaca el desacuerdo fue todavía más lejos: terminó en los tribunales. La paridad no desaparece porque incomode.

Al contrario: cuanto más cerca está el poder, más incómoda se vuelve.

Y Zacatecas aparece, según el análisis de encuestas reunido por Político MX, entre las entidades donde los hombres encabezan la mayoría de las mediciones. Eso vuelve más interesante -y más delicada- la definición que viene. Porque aquí nadie debería hacerse el distraído.

Si Morena pretende cumplir la paridad, tendrá que decidir entre encuestas, competitividad, alternancia, historia electoral y fuerza territorial. Y todavía faltan lineamientos definitivos de las autoridades electorales que podrían modificar el tablero.

El temblor de ayer, entonces, tiene una explicación. No fue solamente miedo a perder una coordinación. Fue miedo a descubrir que la candidatura que cada grupo daba por suya puede terminar en otras manos.

Dos mujeres y un hombre fueron presentados ayer. En Zacatecas, en cambio, todavía no hay nombre. Pero ya hay nervios.

A veces, el nerviosismo dice más que un destape. El poder, en Zacatecas, sigue sin nombre. Pero ya tiene miedo.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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