miércoles, septiembre 30, 2026
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La Casa de los Perros | La encuesta cerró la puerta

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Durante semanas, la política zacatecana discutió una pregunta que parecía destinada a no tener respuesta: ¿cómo podía Verónica Díaz haber ganado una contienda en la que otras mediciones colocaban arriba a Ulises Mejía Haro y a Geovanna Bañuelos?

Este martes Morena presentó las cifras, y con ellas dejó claro algo que pesa más que la conferencia de prensa donde las dio a conocer: la definición de la gubernatura ya no está abierta.

Las siete casas encuestadoras que participaron en el ejercicio estuvieron presentes. Buendía & Márquez, Covarrubias y Asociados, Defoe, De las Heras Demotecnia, Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados y Votia explicaron su metodología y respaldaron la coincidencia de sus resultados con la medición realizada por el partido. Morena sostuvo que los ejercicios espejo reprodujeron el mismo resultado.

En Zacatecas, Verónica Díaz obtuvo 9.75 puntos y Ulises Mejía, 0.25. La distancia es amplia y conviene leerla junto con el resto de los datos que acompañaron el resultado.

Díaz alcanzó 44.22 por ciento de conocimiento y 17.08 por ciento de opinión positiva. Encabezó, además, los atributos evaluados: honestidad, cercanía y conocimiento de los problemas del estado. En intención de voto registró 19.83 por ciento y, como candidata de Morena, PT y PVEM, llegó a 21.32 por ciento. Ulises obtuvo 16.63 y 15.29, respectivamente. José Narro alcanzó 11.67 y 9.44.

Eso no borra las encuestas que antes favorecieron a otros aspirantes, ni las vuelve falsas por sí solo: medían otra cosa, en otro momento y con otras metodologías. Lo que definió la candidatura fue el método que los propios participantes aceptaron al entrar al proceso, y por eso pesa más que cualquiera de aquellos sondeos.

Durante estas semanas se intentó reducir el resultado a una disputa de simpatías, grupos, lealtades y agravios personales.

Se habló de imposiciones, de preferencias, de cercanía con el todavía inquilino de La Casa de los Perros y de mediciones que decían cosas distintas. Con las cifras sobre la mesa y las casas encuestadoras frente a los medios, esa discusión quedó atrás.

Morena presentó a Verónica Díaz y, junto con ella, el mecanismo con el que sostiene haber llegado a su nombre. Puso a las encuestadoras a explicar su trabajo e informó que en Zacatecas se realizaron cinco ejercicios, todos con el mismo resultado a favor de Díaz.

Desconfiar de la política es sano, y revisar los métodos también. Lo difícil, después de conocer los números y escuchar a quienes levantaron las encuestas, es sostener que la definición sigue abierta, porque no lo está. Ese es el punto complicado para Geovanna Bañuelos y Ulises Mejía Haro.

Ambos pueden reclamar, cuestionar y pedir explicaciones; Ulises, de hecho, solicitó una revisión técnica de los ejercicios. Pero revisar un procedimiento no equivale a reiniciarlo. Morena ya dijo que el proceso para las gubernaturas terminó, y la dirigencia ha sido clara: las inconformidades pueden revisarse técnicamente, pero no implican repetir la elección.

Con eso, la negociación que algunos imaginaron para modificar el resultado en Zacatecas ya no tiene a la gubernatura como materia de intercambio.

Verónica ganó, y el resultado tiene cifras que lo respaldan, guste o no. Lo que sigue es decidir qué hacer con el capital político de Ulises, Geovanna, Narro y los demás. Habrá diputaciones, alcaldías y nuevas convocatorias.

La propia presidenta Claudia Sheinbaum recordó que quienes no fueron seleccionados todavía pueden participar en otros procesos internos de Morena.

Su camino está en esos espacios, no en volver a jugar una partida que ya terminó ni en exigir que una alianza se construya anulando el resultado de una encuesta que todos conocían desde el principio como regla del juego.

Morena y sus aliados tendrán que asumir que la unidad no consiste en darle la razón a quien pierde, sino en ofrecerle un lugar sin modificar las reglas por las que perdió.

Verónica Díaz tiene ahora una responsabilidad mayor que la de ganar una encuesta: demostrar que puede convertir un resultado estadístico en una construcción política amplia, sin soberbia y sin cuentas pendientes. Ganar no le da carta abierta, y perder tampoco da derecho de veto a nadie. La discusión sobre el método terminó; la de gobernar apenas empieza.

La encuesta cerró la puerta. A todos les toca decidir qué hacen del lado de afuera.

Sobre la Firma

Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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