CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
El pleno de la LXV Legislatura se parecía más a un interrogatorio político que a una sala de aplausos, y Rodrigo Reyes Mugüerza lo sabía. Llegaba a la primera comparecencia de la glosa del Quinto Informe con la tarea de rendir cuentas por cinco años de gobierno y con su propio futuro a cuestas.
Los cuestionamientos fueron directos. Renata Ávila, del PT, cuestionó la conducción de la política interior y recordó conflictos con mujeres, madres buscadoras, productores, estudiantes y otros sectores.
Marco Vinicio Flores, de Movimiento Ciudadano, puso sobre la mesa la represión del 8 de marzo de 2024 y preguntó por las versiones oficiales en asuntos de inseguridad.
Isadora Santiváñez, del PRI, preguntó quién era responsable de la actuación contra mujeres, buscadoras, comerciantes y campesinos. Otros legisladores pidieron explicaciones sobre desapariciones, desplazamiento forzado, explosivos, protestas y gobernabilidad.
La Secretaría General de Gobierno es el área donde termina buena parte de los problemas de la administración. Ahí llegan las protestas, los conflictos, las negociaciones, los reclamos y también los errores de otras áreas. Rara vez genera simpatías cuando cumple su función y puede cargar con el costo político cuando algo sale mal.
Rodrigo Reyes respondió con una defensa de los resultados de la dependencia y expuso cifras sobre desapariciones, atención a víctimas, seguridad, protección civil y gobernabilidad. Hubo, sin embargo, un momento especialmente importante: reconoció que el gobierno ha cometido errores en la gestión de las protestas. No aceptó la acusación de un gobierno represor, pero tampoco intentó presentar cinco años de administración como una sucesión impecable de aciertos.
Además, frente a los cuestionamientos, no convirtió la comparecencia en un mitin anticipado. Su mensaje inicial habló de objetividad y de la necesidad de separar la pugna ideológica del ejercicio de rendición de cuentas, precisamente porque ésta será la última comparecencia de la Legislatura antes de que arranque de lleno el proceso electoral de 2027.
Una palabra marcó su discurso: “lealtad”. Reyes la utilizó para hablar de su permanencia en el gobierno, pero también para explicar una forma de entender la política.
Dijo que la lealtad no es obediencia ciega, sino decir la verdad cuando resulta incómoda, permanecer en los momentos difíciles y colocar un proyecto colectivo por encima de una aspiración personal.
Hay ahí un contraste evidente. Mientras hablaba de no adelantar aspiraciones personales, su nombre ya circula para la capital. Desde hace meses ha reconocido su intención de buscar la presidencia municipal de Zacatecas por Morena y en septiembre volvió a sostener que quiere contender.
No es ningún secreto.
Lo que queda por ver es cómo llega a esa eventual contienda después de haber ocupado durante años una oficina desde la que se administra buena parte de la relación del gobierno con sus adversarios y con sus propios conflictos.
La comparecencia dio una primera respuesta. Reyes recibió golpes políticos importantes, pero tuvo capacidad de réplica. Expuso resultados, defendió decisiones, reconoció errores en la gestión de las protestas y sostuvo la línea del gobierno.
Visto estrictamente desde lo ocurrido en el Congreso, el saldo no parece haberle cerrado la puerta que ya había decidido tocar.
Ahora viene la parte más delicada. Morena tendrá que resolver sus reglas, sus mediciones y sus tiempos, mientras Reyes deberá convertir el capital político acumulado en una propuesta capaz de resistir una competencia interna.
A veces una sola frase borra 20 respuestas, o un tropiezo se vuelve sentencia. Aquí no pasó ni lo uno ni lo otro.
Reyes llegó a la comparecencia con las preguntas de una administración cuestionada en varios frentes. Salió con las respuestas dadas y con su proyecto político en pie.
Lo que sigue es más difícil: pasar de la oficina donde se administran los conflictos a la ciudad donde se ganan los votos.
Ahí ya no habrá comparecencia que valga.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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