viernes, enero 2, 2026
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Obispo de Zacatecas llama a “paz desarmada”

Zacatecas.- La Diócesis de Zacatecas inauguró el 2026 con un llamamiento a la “paz desarmada”, una estrategia de reconciliación social frente a la inseguridad y la polarización que afectan a México. Durante la homilía de la Jornada Mundial de la Paz, el obispo Sigifredo Noriega Barceló instó a la ciudadanía a transformar la fe en acciones políticas y sociales que desactiven la agresión.

El inicio del año en Zacatecas ha quedado definido por una demanda de cambio estructural en la convivencia civil. Monseñor Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la diócesis local, aprovechó la tradicional misa de año nuevo en la Catedral Basílica para proponer un modelo de “paz desarmada y desarmante”. Este concepto, fundamentado en la doctrina de la Iglesia católica, plantea que la pacificación del país no depende únicamente de estrategias gubernamentales o policiales, sino de una respuesta activa de la ciudadanía que comience por neutralizar los resentimientos y la negatividad en el ámbito privado e institucional.

La intervención del jerarca católico se produce en un escenario de especial vulnerabilidad para la región, donde la persistencia de la violencia y la división social han fracturado el tejido comunitario. Para la Iglesia, la fe no puede quedar relegada a la práctica litúrgica mientras la realidad nacional demanda una intervención ética directa. La propuesta de Noriega Barceló identifica a la familia como el núcleo generador de estabilidad, otorgándole una responsabilidad política en la construcción del bien común. Se busca, en última instancia, que la reconciliación deje de ser un ideal abstracto para convertirse en una herramienta de gestión de conflictos.

El mensaje episcopal subraya que la paz es el resultado de una voluntad colectiva y disciplinada. Al instar a los fieles a abandonar las actitudes que propician la agresión, el obispo sitúa la crisis de seguridad no solo como un problema de orden público, sino como una crisis de valores que requiere una “esperanza activa”. Este enfoque exige a la sociedad civil un compromiso diario para fortalecer los vínculos de fraternidad, señalando que la transformación de las estructuras sociales es inviable sin una previa desmovilización de los odios que alimentan la confrontación en todos los niveles de la vida nacional.

LNY | Redacción

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