jueves, octubre 8, 2026
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Familia y escuela: alianza por el estudiante

TANIA LIBERTAD SÁNCHEZ ROMERO

La atención al estudiantado de Preparatoria requiere una mirada integral que vaya más allá de la intervención ante una situación de crisis. Si bien los primeros auxilios socioemocionales son una herramienta importante para brindar contención, escuchar y orientar a los jóvenes en momentos de dificultad, es fundamental reconocer que el acompañamiento debe comenzar desde su entorno familiar, particularmente con la participación cercana de madres, padres o tutores.

Durante la adolescencia, los estudiantes enfrentan cambios personales, familiares, sociales y académicos que pueden generar incertidumbre, estrés, ansiedad o dificultades para relacionarse. En este contexto, sentirse escuchados, comprendidos y acompañados por sus familias puede convertirse en un factor protector. El apoyo familiar no significa resolver todos sus problemas, sino generar espacios de comunicación, confianza y respeto donde puedan expresar lo que sienten sin temor a ser juzgados.

Por ello, la escuela y la familia deben establecer una relación de corresponsabilidad. La institución educativa puede identificar señales de alerta, ofrecer orientación y canalizar oportunamente cuando sea necesario; sin embargo, esta tarea se fortalece cuando madres, padres y tutores participan activamente en el proceso formativo. Conocer cómo se sienten sus hijas e hijos, interesarse por su desempeño escolar, mantener comunicación con docentes y atender cambios significativos en su conducta son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia.

Los primeros auxilios socioemocionales deben entenderse, entonces, como una respuesta inicial y no como la solución definitiva. Su propósito es contener, escuchar y orientar, pero también identificar cuándo es necesario involucrar a la familia o recurrir a profesionales especializados.

Atender integralmente al estudiantado implica construir una red de apoyo en la que participen jóvenes, familias, docentes y autoridades educativas. No se trata de trasladar la responsabilidad a un solo actor, sino de reconocer que el bienestar y desarrollo de los adolescentes requieren acompañamiento permanente.

Fortalecer la comunicación entre escuela y familia permitirá que los estudiantes no tengan que enfrentar solos sus dificultades. Acompañarlos desde casa, escucharlos desde la escuela y actuar oportunamente puede contribuir no sólo a prevenir situaciones de riesgo, sino también a favorecer su desarrollo emocional, académico y social.

Sobre la Firma

Médica y académica, actualmente dirige la Unidad Académica Preparatoria de la UAZ
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