jueves, agosto 28, 2025
HomeAurelio GaitánEl Callejón de los 58 | La patrulla de la discordia: Fresnillo...

El Callejón de los 58 | La patrulla de la discordia: Fresnillo en abandono

AURELIO GAITÁN

En Fresnillo, donde la violencia ha dejado de ser noticia para convertirse en rutina, cada patrulla representa más que un vehículo: es la delgada línea entre la vida y la muerte de miles de ciudadanos. Por eso, la denuncia del diputado de Morena, Martín Álvarez Casio, no es un asunto menor, ni mucho menos anecdótico.

Según el legislador, el presidente municipal de Fresnillo, Javier Javo Torres Rodríguez, entregó una patrulla del parque vehicular de la corporación a la alcaldesa de Huanusco, Julieta Camacho García. La prueba no salió del gobierno fresnillense, sino de la propia beneficiaria, quien agradeció en redes sociales el “valioso apoyo” y difundió imágenes de la unidad acompañada del alcalde.

El gesto pudo parecer solidario, pero en Fresnillo se interpretó como un insulto.

Patrimonio público, no propiedad privada

“Que regale lo suyo, no lo que es del pueblo”, sentenció Álvarez Casio. Y tiene razón. Una patrulla no es un obsequio personal ni una ficha de intercambio político: es un bien público. Para su disposición se requiere un procedimiento formal —actas de Cabildo, baja administrativa, dictámenes técnicos— que, según el legislador, nunca existió.

De confirmarse, no estaríamos ante un simple error administrativo, sino ante un acto ilegal. El alcalde habría violentado la ley y, sobre todo, la confianza de los ciudadanos. ¿Cómo explicar que en el municipio con una de las percepciones de inseguridad más altas del país se entreguen patrullas como si fueran botellas de vino en una comida de amigos?

La incongruencia del poder

La ironía es brutal: mientras los fresnillenses exigen más policías, más patrullas y mejores condiciones para enfrentar al crimen, su alcalde se da el lujo de entregar vehículos oficiales a otro municipio. Y no a cualquier municipio, sino a uno pequeño, de apenas seis mil habitantes, cuyo impacto mediático es mínimo.

La lógica política es transparente: se trata de un intercambio de favores, de un guiño de poder que desprecia la legalidad y la urgencia de los fresnillenses. No es solidaridad intermunicipal, es clientelismo disfrazado de cortesía.

El trasfondo patrimonial

La denuncia no se limita a la patrulla. Álvarez Casio adelantó que pedirá la intervención de la Auditoría Superior del Estado, a cargo de Raúl Brito Berumen, de la Federación e incluso de la Unidad de Inteligencia Financiera. El objetivo: revisar el patrimonio del alcalde y el manejo discrecional de los bienes municipales.

¿Exageración? Quizá no. Fresnillo ha padecido durante décadas la impunidad de sus autoridades locales, que con frecuencia confunden la administración con el usufructo personal. Una Suburban oficial se convierte en transporte familiar; una partida presupuestal en caja chica de campaña; y ahora, una patrulla en obsequio político. La historia se repite con los mismos actores y distintos uniformes.

La evasiva del presidente

La respuesta del alcalde no disipó dudas, al contrario. En lugar de mostrar documentos o pruebas de legalidad, escribió en redes sociales: “Bienvenida la descalificación y la crítica, con ello llega siempre la fuerza de la unión y la razón”. Palabras huecas, sin explicación de fondo, que confirman la costumbre de gobernar con consignas y no con transparencia.

El silencio administrativo suele ser más revelador que mil comunicados.

El doble abandono

La polémica ocurre mientras en el Hospital General de Fresnillo se suspenden consultas por goteras y filtraciones. Patrullas regaladas, hospitales colapsados: el mismo síntoma de una administración que no entiende prioridades.

La gente no pide discursos, pide resultados. Y en Fresnillo, los resultados brillan por su ausencia.

La patrulla entregada a Huanusco es más que una unidad perdida: es el retrato de un gobierno que ignora a su pueblo. Es la metáfora de un Fresnillo desprotegido, al que le arrebatan recursos mientras la violencia lo asfixia.

El alcalde puede repetir mil veces que las críticas son señal de que “se hacen bien las cosas”. Pero la realidad, tozuda y sangrante, demuestra lo contrario.

En política, las patrullas no se regalan: se rinden cuentas. Y ese, en Fresnillo, es el servicio más escaso.

Sobre la Firma

Columnista especialista en municipios, justicia y poder.
aureliogaitan58@gmail.com
BIO completa

Últimas Noticias