miércoles, marzo 25, 2026
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Sed saciada: el pueblo recupera su vida

SAÚL MONREAL ÁVILA

La discusión sobre el agua en México no es nueva, pero hoy, más que nunca, exige decisiones firmes y con sentido social, la reforma en materia de aguas nacionales no surgió de la noche a la mañana, es resultado de meses de trabajo legislativo y análisis técnico; sin embargo, hace apenas unos días, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, la presentó públicamente ya como una política en marcha, lista para aplicarse y transformar de fondo la gestión del agua en nuestro país. Ese momento marca un antes y un después.

Como era previsible, desde antes, han surgido críticas desde la oposición, como siempre, basadas en mitos y desinformación. Por eso es fundamental hablar con claridad, esta reforma no le quita el agua a nadie; al contrario, la devuelve al pueblo de México, especialmente a quienes, específicamente en el periodo neoliberal han sido relegados: los campesinos y las comunidades más vulnerables.

Durante décadas, el modelo hídrico permitió que unos cuantos concentraran grandes volúmenes de agua mediante concesiones que, en muchos casos, se convirtieron en instrumentos de especulación, se compraban, se vendían o se utilizaban con fines distintos a los autorizados. Mientras tanto, en el campo mexicano, miles de productores enfrentaban sequías, pozos secos y una incertidumbre constante para sacar adelante sus cosechas, esa es la realidad que esta reforma viene a transformar.

Uno de los principales beneficios es que se establece con toda claridad que el uso humano del agua es la prioridad, esto significa que ninguna actividad económica puede estar por encima del derecho de las personas a acceder al agua. Para los campesinos, esto se traduce en un acceso más justo y ordenado al recurso, evitando que grandes intereses acaparen lo que debería distribuirse de manera equitativa.

Otro aspecto fundamental es la recuperación del control por parte del Estado, pues lejos de ser un acto autoritario, como los conservadores lo han querido hacer creer, se trata de una medida necesaria para poner orden. ¿Cómo garantizar justicia si el agua se manejaba como mercancía? Hoy, con reglas más claras, se evita la simulación y se combate el mercado negro que tanto daño hizo, especialmente en regiones agrícolas.

La oposición ha difundido la idea de que esta reforma afectará gravemente a los productores o que incluso se pretende “quitarles el agua” …como siempre, es solo su narrativa de mentiras. Lo que se busca es terminar con los abusos, no con el trabajo honesto del campo, quienes han hecho uso legal y responsable del agua no tienen nada que temer; por el contrario, serán beneficiados al contar con un sistema más transparente y equitativo.

También se ha dicho que habrá un exceso de control gubernamental; sin embargo, lo que realmente se fortalece es la capacidad del Estado para garantizar un recurso estratégico en un contexto de cambio climático y estrés hídrico. No se trata de controlar por controlar, sino de administrar con justicia y visión de futuro.

Hoy México da un paso firme hacia la soberanía hídrica. Esta reforma, que durante meses se discutió y perfeccionó, hoy ya es una realidad en marcha, no solo corrige distorsiones del pasado, sino que sienta las bases para un país más justo, que ya el agua deje de ser privilegio de unos cuantos y sea en verdad un derecho para todas y todos.

Sobre la Firma

Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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