CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
David Monreal concluye diciembre de 2025 con una aprobación ciudadana de 53.7% en Zacatecas, según Demoscopia Digital. Es la única medición que lo sitúa en el lugar 18 del ranking nacional; el resto de las encuestas, sin excepción, lo relegan al último o penúltimo sitio.
El dato de esta encuestadora sintetiza un cierre de año de estabilidad precaria: suficiente para evitar el rechazo abierto, insuficiente para reconstruir un respaldo sólido y proyectable.
El 53.7% no es un número aislado ni neutro. Es el resultado de una trayectoria irregular que define buena parte del sexenio.
Monreal no llega a diciembre desde una línea ascendente clara, sino desde un terreno erosionado, reconstruido a medias. El respaldo actual refleja más resistencia que entusiasmo: una aprobación que se mantiene por encima del umbral crítico, pero que no logra despegar ni proyectar fortaleza política hacia el final de su mandato.
El contraste con los mejores evaluados del país es revelador. Mientras Julio Menchaca, en Hidalgo, encabeza la lista con 70.5%, y Mauricio Kuri, en Querétaro, alcanza 69.4%, Zacatecas permanece en una franja media-baja del tablero nacional. No se trata sólo de posiciones en un ranking, sino de la distancia entre gobiernos que han logrado traducir gestión en confianza sostenida y aquellos que operan bajo una aceptación inestable.
La serie histórica presentada por Demoscopia Digital explica esa fragilidad. En diciembre de 2022, Monreal alcanzó 68.2% de aprobación. En septiembre de 2023 volvió a rozar ese nivel con 68.9%. Eran momentos en los que el respaldo parecía consolidado y el margen político amplio. Sin embargo, 2024 marcó un punto de quiebre. El año inició con 64.2% en enero, cayó a 51.9% en febrero y entró en una espiral descendente que culminó en agosto con un mínimo histórico de 31.2%. Ese desplome redefinió la relación entre el gobierno estatal y la opinión pública.
El 2025 trajo una recuperación parcial. Mes a mes, la aprobación logró estabilizarse por encima del 50%, señal de que el rechazo profundo de 2024 no se mantuvo. No obstante, el cierre de año introduce una señal de alerta: en noviembre, Monreal registraba 55.3%, y en diciembre retrocedió a 53.7%. No es una caída abrupta, pero sí suficiente para interrumpir la inercia positiva y confirmar que la recuperación no terminó de consolidarse.
Ese estancamiento es el dato político central. Zacatecas no está hoy en crisis de aprobación, pero tampoco en una fase de recomposición sólida. El respaldo existe, pero es volátil. No alcanza para devolver al gobernador a los niveles superiores al 60% que alguna vez parecieron su piso natural. La gestión se sostiene en un equilibrio inestable, dependiente de coyunturas y con escaso margen para errores.
El lugar 18 del ranking nacional sintetiza ese escenario. Monreal, según Demoscopia Digital, no está entre los peor evaluados, pero tampoco compite en el grupo de los gobernadores con mayor capital político.
En términos comparativos, su aprobación es similar a la de mandatarios como Rubén Rocha en Sinaloa, con 54.2%, y ligeramente por encima de Pablo Lemus en Jalisco, con 52.9%, pero lejos de los liderazgos regionales más sólidos.
La medición fue levantada entre el 28 y el 31 de diciembre de 2025, con una muestra de mil personas mayores de 18 años por estado, mediante una plataforma multiagente aplicada a usuarios de WhatsApp.
El margen de error es de ±3.8%, con un nivel de confianza del 95%. Este diseño metodológico permite comparabilidad nacional, pero también introduce límites: el universo encuestado excluye a sectores no digitalizados, lo que puede influir en la representación de ciertas franjas sociales.
Aun con esas reservas, la tendencia es clara. El gobierno de Zacatecas no logró cerrar el año con un impulso definitivo. El desgaste acumulado en 2024 sigue pesando sobre la percepción ciudadana y la recuperación de 2025 no alcanzó para revertirlo de manera estructural. El 53.7% es, en ese sentido, un punto de llegada y no de partida.
En el tramo final de su administración, David Monreal enfrenta un escenario de aprobación media, sostenida más por la ausencia de alternativas claras que por una adhesión firme. La opinión pública ya no expresa el rechazo crítico de hace un año, pero tampoco otorga un respaldo robusto. Es un apoyo que resiste, pero que no se afirma, y que deja al gobierno estatal con un capital político limitado para cerrar el sexenio.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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