NOEMÍ LUNA AYALA
El domingo, Jalisco vivió horas de profunda tensión, tras el operativo para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Ante la magnitud de los hechos el gobierno estatal activó el Código Rojo.
La reacción del grupo criminal fue inmediata y coordinada. Se registraron narcobloqueos, incendios de vehículos, ataques a instalaciones y enfrentamientos en distintas regiones del país. El miedo volvió a instalarse en las calles…si es que se había ido.
Las imágenes que circularon reflejan la dimensión del desafío que enfrentamos como nación. El saldo humano duele. Hay medios de comunicación que hablan que entre las víctimas se encuentra una joven zacatecana de la guardia nacional, quien perdió la vida junto con otros elementos que participaron en el operativo.
A sus familias y a todas las corporaciones que actuaron con valor mi respeto, solidaridad y reconocimiento.
También es justo señalar que este operativo contó con trabajo de inteligencia y coordinación internación.
La colaboración con EU y el fortalecimiento de acciones directas contra objetivos prioritarios responden a una ruta que el PAN impulso durante años: combatir con determinación, sin titubeos, y aprovechar la cooperación estratégica para enfrentar estructuras criminales transnacionales.
Reconozco que la Presidenta ha atendido recomendaciones claras en esta materia: mayor firmeza operativa, coordinación interinstitucional y apertura a la colaboración internacional. En seguridad no caben egos ni disputas políticas; lo que está en juego es la vida de las y los mexicanos.
Sin embargo, los hechos también confirman que los costos de decisiones pasadas siguen presentes. Cuando el Estado se repliega el crimen avanza. Recuperar territorio, confianza y paz exige constancia en la estrategia y visión de largo plazo.
México necesita una política integral de seguridad; no bastan operados aislados. Se requiere fortalecer policías estatales y municipales, dignificar la carrera policial, robustecer la inteligencia financiera para desarticular las redes económicas del crimen y utilizar tecnología para anticipar riesgos.
La fuerza es indispensable, pero debe estar acompañada de inteligencia, prevención y desarrollo social.
Cerrar la puerta al reclutamiento criminal implica educación técnica, empleo juvenil, respaldo a emprendedores y desarrollo regional sostenible.
La seguridad no es consigna, es responsabilidad del Estado. Cuando se actúa con firmeza y coordinación, el país avanza. Cuando se duda, como con “los abrazos no balazos”, retrocede.
México merece paz con autoridad, legalidad con eficiencia y futuro con certidumbre.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
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