
ULISES MEJÍA HARO
El 2025 marcó el primer gran balance del gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y los resultados son claros en estabilidad, respaldo social y una ruta definida para profundizar la transformación del país. Lejos de los pronósticos catastrofistas de sus opositores, la Cuarta Transformación cerró el año con indicadores positivos y una aprobación ciudadana sólida.
Diversas encuestas nacionales e internacionales como Enkoll, TResearch, Parametría, Morning Consult y El Heraldo de México coinciden en que entre el 75 y el 80 por ciento de la población considera que México va por buen camino y respalda el desempeño del gobierno federal. Este apoyo no es producto de discursos, sino de resultados que impactan directamente en la vida cotidiana de millones de familias.
Los rubros mejor evaluados reflejan prioridades claras. Destacan los programas sociales convertidos en derechos, la educación, la vivienda, los derechos de las mujeres, el combate a la pobreza y una política de austeridad que ha demostrado que es posible gobernar sin privilegios. A ello se suma el reconocimiento a la presidenta por su preparación, su cercanía con la gente, su honestidad y un liderazgo que ha dado certidumbre dentro y fuera del país.
Ese respaldo social se expresó con fuerza el pasado 6 de diciembre, cuando más de 600 mil personas se congregaron de manera pacífica en el Zócalo de la Ciudad de México. En su mensaje, la presidenta subrayó el papel central de las juventudes en la transformación y destacó que las y los jóvenes acompañan este proyecto porque ven futuro, oportunidades y esperanza.
Sheinbaum también fue clara al señalar uno de los cambios de fondo que vive el país. Se trata de la separación entre el poder económico y el poder político. Durante décadas, una minoría acumuló privilegios a costa del interés público mediante condonaciones fiscales, contratos inflados y privatizaciones que debilitaron al Estado y profundizaron la desigualdad. Hoy, la transformación plantea un modelo distinto, donde la libertad se entiende como dignidad, bienestar y el combate frontal al racismo, al clasismo, al machismo y a cualquier forma de discriminación.
En materia económica, los datos respaldan el rumbo. El salario mínimo pasó de 88 pesos diarios en 2018 a 315 pesos en 2026 y con ello se generaron efectos positivos en la reducción de la pobreza y la desigualdad. La inflación se mantiene controlada, con estimaciones de entre 3.5 y 3.9 por ciento en 2025, una de las más bajas de América Latina. El desempleo se ubicó en 2.7 por ciento, el peso se mantuvo fuerte frente al dólar y las reservas internacionales superaron los 250 mil millones de dólares, su nivel histórico más alto. Además, México alcanzó un récord en Inversión Extranjera Directa en 2025 con más de 40 mil millones de dólares, reflejo de estabilidad macroeconómica y confianza en el país.
En el ámbito social, uno de los avances más relevantes fue elevar los programas de bienestar a rango constitucional. Hoy ya no dependen de la voluntad política, sino que son derechos garantizados. A ello se sumaron nuevos programas para mujeres de 60 a 64 años, becas universales para estudiantes de secundaria, acciones de vivienda, salud casa por casa y precios de garantía para el campo. De acuerdo con cifras oficiales, 13.4 millones de personas salieron de la pobreza y el ingreso promedio de los hogares creció 15.7 por ciento respecto a 2018. El 82 por ciento de las familias recibe al menos un apoyo social, lo que permitió alcanzar la menor desigualdad en la distribución del ingreso desde 1984.
En seguridad, los homicidios dolosos registraron una disminución del 37 por ciento a noviembre de 2025. Este resultado se acompañó de una coordinación binacional más efectiva para enfrentar al crimen organizado y el tráfico de fentanilo.
El año también estuvo marcado por reformas constitucionales de fondo. Avanzó la reforma judicial con la elección popular de jueces, magistrados y ministros, así como la igualdad sustantiva de género, las reformas contra el nepotismo electoral y la reelección consecutiva, la protección constitucional de los derechos sociales y la recuperación de la soberanía energética.
En infraestructura, se impulsaron obras estratégicas para el desarrollo nacional como trenes de pasajeros, ampliaciones ferroviarias, carreteras, hospitales y proyectos hídricos. Desde Zacatecas, seguiremos insistiendo en que estos proyectos también lleguen a nuestro estado. Es prioritario avanzar en el tren de pasajeros México Zacatecas, la conclusión de autopistas pendientes, la supercarretera Villanueva Guadalajara, el sistema de agua de Milpillas y el hospital de tercer nivel en Guadalupe.
Así cerró 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum con estabilidad, respaldo ciudadano y una transformación que avanza con rumbo firme. Un gobierno que demuestra que cuando se gobierna con responsabilidad y poniendo al pueblo en el centro, los resultados llegan.
Sobre la Firma
Doctor en administración, empresario y legislador zacatecano
ulises.mejia@diputados.gob.mx
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