JACOBO CRUZ
Después de varios años tuve la oportunidad de recorrer las calles del pueblo donde nací, Santo Domingo Chapultepec, municipio de Tepexi de Rodríguez, estado de Puebla y fue lo que me motivó a escribir esta colaboración semanal en torno al desarrollo social alcanzado en esta pequeña comunidad, que fue producto del trabajo organizado en las filas del Movimiento Antorchista que durante muchos años ha sido dirigido por Lisandro Campos Córdova.
Con el testimonio y apoyo de mi hermana Antonieta Cruz, fue que pude rescatar esta parte de la historia que tiene la intención de reconocer el esfuerzo y sacrificio de varios líderes naturales que guiados por Antorcha, llevaron el progreso a Santo Domingo y poblaciones anexas.
Aquí inicio. Por las malas condiciones de vida de la mayoría de los habitantes de Chapultepec y del resto de comunidades del municipio, que se manifestaba por la falta de luz eléctrica, por no tener ninguna calle pavimentada, con su red de distribución de agua potable destruida; y con salones de escuelas avejentados poco aptos para la enseñanza; donde pocas familias tenían casas de piedra, consideradas las más ricas de la comunidad que para el resto de la gente era difícil de lograr, fue que surgió la inquietud de hacer algo para cambiar las cosas.
Los recuerdos más nítidos que tengo de esta época son que durante la época de lluvias era imposible caminar, porque los huaraches se cargaban de bolas de lodo y excremento del ganado que se iba a las calles; y al contrario, en los tiempos de sequía uno se quedaba ciego por tanta tierra blanca que se levantaba por el aire norte que se presentaba por los meses de enero y febrero afectando a todos por igual.
Así mismo, el abasto de productos alimentarios se hacía básicamente de cuatro maneras: mediante la agricultura y ganadería para el autoconsumo, es decir, cultivando maíz, frijol y especies menores de ganado, como cabras y en menor cantidad de ovejas, mientras que la otra opción era lo que ofrecía la Conasupo que llegó allá por 1982 con sus tradicionales productos, que para los muchachos de aquellos años era una cosa muy importante, imagínese la emoción de ver la llegada del camión blanco, lo que daba la oportunidad de que nuestros padres nos compraran los Maizoro, galletas napolitanas o de animalitos, para comer en las tardes nubladas y frías con una taza de café Legal (porque antes llovía mucho en estas tierras).
La otra oportunidad de abasto, era acudir al tianguis de San Juan Ixcaquixtla y posteriormente Moralillo los días domingos y martes respectivamente, pero eso era ya otro mundo, porque allí se podían comprar todas las frutas, con especial mención a las que venían de Acatlán (anonas, zapotes, pitayas, mamey y mangos), además de la ropa, revistas y artículos de tecnología; pero los más adelantados podían viajar a Tepeaca, Tehuacán o Puebla para trabajar y surtirse de artículos novedosos de la ciudad para el resto de los ciudadanos pueblerinos de hace casi 50 años.
Y el transporte para llegar a estos lugares era únicamente en los autobuses azules que siempre sacaron de apuros tanto a los “chapulines”, como a los pobladores de Almolonga y Ahuatempan, por citar algunos, pues estos “guajoloteros” caminaban en lodazales que muchas veces se quedaban atascados a media carretera; mientras que en Chapultepec sólo había 2 camionetas, la de Virgilio Cruz y Ricardo Solís, después otros vecinos compararon, pero para los años de que hablo eran así las cosas.
Fue por el año 1980, cuando el señor Moisés Cruz González, Eleuterio Romero Tovar, Isaías Cruz González y Bonifacio Rosas Olvera, entre otros, cuando el “tío Moy” invitó a los antorchistas a que acudieron a reunirse con la gente, para ver qué se podía hacer para sacar del atraso de mi pueblo natal. La gente accedió a organizarse para luchar y exigir que las autoridades municipales y estatales aplicaran recursos para lo más urgente, pues aunque se trataba de pueblos viejos allí casi todo seguía igual, incluida la propia cabecera municipal, como si una maldición los obligaba a seguir así para siempre.
Así fue que la mayoría de personas comenzó a participar en las filas del antorchismo y empezaron las primeras movilizaciones al gobierno del estado de Puebla en exigencia de obras.
Seguramente mi escrito carece de precisión, pero quiero destacar y reconocer el esfuerzo de muchos abuelos por sacar de la marginación que tuvieron que sortear las dificultades económicas, la falta de transporte y hasta los riesgos de tener que ir a machar a las calles de la capital para hacerse oír por el gobierno de Mariano Piña Olaya, de Manuel Bartlet Díaz y otros.
Después de años de lucha para dejar de vivir en la oscuridad, en el año 1984 llegó la luz a Chapultepec, para eso yo tendría unos 13 años; la emoción era grande, se colocaron los postes y se instaló el cableado, pero habría que esperar a que se permitieran los contratos del servicio por parte de CFE y que la red tuviera energía doméstica que al llegar iluminó nuestros hogares.
Había que esperar para el alumbrado público, pero siempre hay alguien listo en los pueblos y con conocimientos técnicos del tema que puso unos cables, los enganchó con un carrizo y puso el primer foco de luz amarilla que iluminó el patio de enfrente, este hombre fue Cristóbal Gómez joven reconocido en la región allá por el año 1991. Hoy Chapultepec está iluminado, desde la monera, en la entrada de la localidad hasta cada rincón de este pequeño poblado.
La llegada de la luz abrió la posibilidad de la gente al progreso y desde allí se forjó la historia moderna de Chapultepec, pues esta fue la primera obra lograda con la lucha organizada cuando muchas personas decidieron a ir al gobierno de Puebla a exigir recursos del erario para obligar a que se aplicaran en las necesidades más urgentes. Los abuelos lo hicieron juntando recursos para su pasaje, llevaban sus taquitos de frijoles y un jarro de agua porque las jornadas eran largas y cansadas. Así fue que en el año 1991 llegaron por primera vez los juegos mecánicos, esto durante la presidencia auxiliar de Liborio García.
Más o menos para ese año llegó la Telesecundaria, pues el maestro de la primaria, Héctor Peralta, platicó del programa de TSE y mi padre, don Ricardo Cruz Olivares, junto con otros interesados acudieron con el maestro a las oficinas de educación en Puebla, gestión que dio seguimiento Antorcha, para que la localidad fuera incluida en el programa, dando oportunidad a que los estudiantes cursaran el siguiente nivel; ahora ya hay desde Educación Inicial hasta el bachillerato.
En cuanto a las vialidades, recuerdo que la primera atendida fue la Central mediante la colocación de adoquín, misma que abarcó desde la capilla hasta la iglesia, pero luego siguieron la Vicente Guerrero, la Morelos y todas las que rodean la fuente de abastecimiento de agua.
Las obras y servicios de Chapultepec se potenciaron con la llegada de los gobernantes emanados de la dirigencia antorchista en el año 2008, cuando el licenciado Lisandro tomó el cargo de edil de Tepexi, que junto con Constantino Rosas Olvera, Modesto, Rodolfo y otros luchadores incansables, trabajaron para seguir esta ruta de progreso que continuó con gobiernos afines a la organización social más importante de México. Gracias a la gestión efectiva de diputados federales antorchistas, fue que se logró etiquetar recursos con los que se construyeron el techado de la cancha pública, se siguió la pavimentación de calles, se pavimentó una parte de la carretera a Lomas y Loma cajón; se revistieron caminos saca cosechas, se levantó el tanque del agua potable, se hizo el cambio de tubería e instaló el alumbrado público del acceso a la comunidad.
Una de las últimas calles pavimentadas en el más reciente trienio del gobierno antorchista fue Las Flores, un viejo arroyo imposible de transitar por el lodo y piedras, para lo cual rescaté algunas fotos cuando fue la inauguración, misma que estuvo a cargo del maestro Lisando Campos Córdova como alcalde y teniendo al joven Gonzalo González como presidente auxiliar.
Lo que yo vi en mi pueblo en este año 2026, fue una transformación muy importante, en la que trabajaron los líderes naturales mencionados respaldados por muchos otros que de momento no pude mencionar, pero siempre guiados por la visión futurista de Antorcha, no para el bien personal e individual, sino para toda la comunidad y por eso vale el reconocimiento para todos ellos.
Considero que esta opinión es importante, porque con la llegada de Morena al poder federal, estatal y municipal, se ha promovido que la gente olvide las historias de lucha del pueblo organizado, ahora todo lo reducen a las becas que obnubilan, pero lo cierto es que ya no existen recursos del erario para seguir desarrollando los pueblos como lo prometieron en campaña y muchos municipios se han convertido en pagadores de nómina y sostén de asalariados como servidores públicos. Pero el agradecimiento es una cualidad humana que debemos seguir promoviendo y desde Zacatecas escribo esta historia de progreso con Antorcha, misma que se ha replicado en municipios de esta entidad con este mismo método, con la participación activa de la gente, porque luchar por su propio bienestar es un derecho y obligación de todos los mexicanos.
JACOBO CRUZ
Ingeniero, docente, voz del antorchismo.
antorchazacatecas@gmail.com
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