NOEMÍ LUNA AYALA
Lo digo sin rodeos: no cuestiono que Zacatecas deba evitar nueva deuda. Lo que cuestiono es que David Monreal pretenda convertir una política financiera en bandera política justo cuando comienza el proceso electoral.
La iniciativa “Cero Deuda” busca elevar a rango constitucional la prohibición de contratar nueva deuda para el Estado, municipios y entes públicos. Después de que su familia los ha saqueado por años. Sin embargo, contempla excepciones para desastres naturales, emergencias sanitarias y crisis económicas severas. También se les olvida que ellos eliminaron el Fonden.
Entonces la pregunta es sencilla: ¿qué aporta realmente este anuncio que no pudiera garantizarse mediante una aplicación responsable de las leyes financieras que ya existen? Esa es la discusión que Morena pretende esconder detrás del eslogan.
El propio Gobierno de Zacatecas asegura que esta administración no ha contratado nueva deuda y que ha pagado obligaciones heredadas. Si eso es así, ¿por qué convertir ahora esa política en un gran anuncio?
Pero hay una contradicción todavía mayor. Morena pretende vendernos en Zacatecas el discurso de “Cero Deuda”, en tanto, durante sus años de gobierno federal el endeudamiento público nacional ha alcanzado niveles históricos.
El saldo de la deuda pública hoy alcanza más de 19 billones de pesos, equivalente al 51% del PIB.
Es decir, mientras en Zacatecas nos quieren presentar “Cero Deuda” como bandera de responsabilidad, el gobierno de Morena ha llevado la deuda nacional a un nivel que nuestros hijos y nietos tendrán que pagar.
Y aquí está el punto que no debemos perder de vista: en 200 años la deuda pública fue de 10.5 billones de pesos y en sólo ocho años Morena la subió a 19.4 billones de pesos.
Si dividimos ese monto entre la población mexicana, la carga equivale a alrededor de 144 mil pesos por habitante, incluidos los recién nacidos. Esa es la dimensión del problema que Morena pretende que olvidemos mientras presume austeridad financiera en Zacatecas.
Por eso sostengo que “Cero Deuda” es propaganda electoral más que una verdadera política de responsabilidad financiera. Una reforma constitucional no borra el pasado ni convierte automáticamente a un gobierno en ejemplo de disciplina presupuestaria y menos al de David Monreal, que sistemáticamente en los 5 años de su mandato se ha mantenido como el gobernador peor calificado del país.
A la familia Monreal le digo con claridad: Zacatecas no es patrimonio de nadie, la gubernatura no es una herencia familiar y el voto ciudadano no está en venta.
Como panista y representante popular, seguiré haciendo una oposición firme. Apoyaré lo que beneficie a Zacatecas y denunciaré lo que pretenda utilizarse para engañar a las y los ciudadanos.
Porque Zacatecas merece gobiernos que rindan cuentas, no proyectos familiares; merece resultados, no propaganda; y merece libertad para decidir su futuro, sin atole con el dedo.
Sobre la Firma
Legisladora combativa y constitucionalista firme con liderazgo panista con filo crítico.
dip_noemi_luna@hotmail
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