Ciudad de México.- La senadora Amalia García Medina planteó que el “caso Rocha Moya” y la solicitud de extradición de Estados Unidos deben ser el punto de inflexión para combatir la inseguridad, la corrupción y las estructuras criminales. En el programa televisivo “Sitio Abierto”, la legisladora zacatecana propuso una estrategia bilateral integral que desmantele los circuitos financieros y políticos que sostienen al crimen organizado.
La propuesta de la senadora por Movimiento Ciudadano introduce un enfoque analítico indispensable en un momento en que la violencia y las amenazas delictivas condicionan la vida pública del país. García Medina argumentó que la actual coyuntura obliga a superar el combate meramente operativo y focalizado, para avanzar hacia una coordinación estructural entre los gobiernos de México y Estados Unidos. El planteamiento no se limita a la captura de objetivos prioritarios, sino que exige la intervención simultánea en toda la cadena delictiva: desde la producción y el tráfico, hasta el consumo de sustancias ilegales, el flujo de dinero ilícito y el mercado de armas en ambos lados de la frontera.
El núcleo de la postura de la legisladora radica en reconocer la profundidad histórica de la complicidad institucional. Al evocar los testimonios que líderes criminales rindieron ante las autoridades estadounidenses desde la década de los ochenta, García Medina evidenció que las redes de corrupción entre delincuentes y funcionarios de los tres órdenes de gobierno son el factor que ha profundizado la crisis de seguridad nacional. Esta perspectiva histórica desmitifica la idea de que el problema actual es un fenómeno reciente, situándolo como una debilidad del Estado que requiere un saneamiento político de fondo, bajo la premisa de que no habrá eficacia contra el crimen sin la previa destrucción de sus protecciones oficiales.
El debate, en el que también participaron la senadora Carolina Viggiano y el diputado Reginaldo Sandoval, puso de manifiesto las diferentes lecturas sobre la corresponsabilidad internacional. La postura de García Medina traslada una exigencia clara a Washington, señalando que la efectividad de cualquier política interna mexicana estará severamente limitada si el Gobierno estadounidense no asume su responsabilidad directa en la contención del consumo interno y en el descontrolado tráfico de armas que suministra capacidad de fuego a las organizaciones criminales en territorio mexicano.
LNY | Redacción

