sábado, marzo 14, 2026
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Mujeres y Política | Feminismo más vivo que nunca

SOLEDAD JARQUÍN EDGAR

Las barbaridades cometidas por más de un gobernador o gobernadora en la pasada jornada de marchas del 8 de marzo revelan a ese patriarcado herido, molesto, sólo cuestionado y sin vuelta de hoja por el feminismo que lucha por sus derechos y en estos tiempos de manera fundamental por el derecho a la vida libre de violencia contra las mujeres.

Antes, durante y después de las múltiples marchas realizadas en todas las capitales del país y un considerable número de municipios en las redes sociales hubo descalificaciones a las mujeres que salieron a marchar y siete gobernadores violentaron el derecho a la libre expresión de las mujeres al responder con actos de represión y -esa sí- extrema violencia contra las mujeres para castigar su osadía. A las gobernadoras como a los gobernadores les salió el padre regañón que traen incrustado. Y podríamos decir que son más los violentadores de los derechos a la libre manifestación y la protesta desde el momento en que blindan sus palacios como princesas y príncipe medievales.

De nueva cuenta, el 8M se convirtió en un acto realmente emblemático de resistencia, de rechazo a las omisiones que dañan, a las opresiones que, como en siglos pasados, niegan derechos fundamentales a las mujeres como si nada hubiera pasado, sobre todo en el siglo XX que dejamos atrás hace un cuarto de la nueva centuria y donde se construyeron los más importantes avances para las mujeres en demandas sustanciales como la educación, la salud y los derechos reproductivos, el derecho a decidir,  trabajo igual y salario igual, los derechos políticos y la participación en la vida pública y, finalmente, el derecho al flagelo más terrible las violencias y el feminicidio.

Hemos tenido avances, uno tras otro, algunas veces con retrocesos significativos y otros muy terribles, pero volvemos generalmente al punto inicial, estamos más allá de mucho, pero nos falta más, de otra manera no se explican las leyendas en las cartulinas de las mujeres que marcharon a lo largo y ancho del país el pasado domingo, mujeres que llevaron puesto el color de la resistencia, (palabras que empleó el diario La Jornada) frente a las violaciones a sus derechos, muchas de esas resistencias atravesaron sus cuerpos y marcaron sus vidas para siempre y están ahí en la calle para luchar por ellas y por las otras.

Lo más sobresaliente de las múltiples expresiones del pasado domingo en México fue, de nueva cuenta, la toma de las calles, el espacio público siempre emblemático de miles y miles de adolescentes y mujeres muy jóvenes, pero también estuvieron ahí mujeres adultas y adultas mayores para exigir sus derechos y darnos cuentas que ¡no estamos solas! Que, por el contrario, somos muchas más que dos. Son actos de toma de consciencia de la posición que se tiene en la vida, el lugar que el sistema nos ha dado, el sitio que nos oprime y nos impide vivir en igualdad de condiciones todas, todas, todas.

El feminismo está más fuerte que nunca, a pesar de los pesares y de los ataques en las redes sociales, donde como extensión de la realidad, la virtualidad está colmada de actos y expresiones machistas, sexistas, misóginas, las arterias que alimentan el patriarcado, ese sistema cada vez más peligroso y complicado, se ha vuelto un entramado violentísimo, si no lo cree, vea las cifras.

Lo lamentable y grotesco fue el actuar de tres gobernadoras y cuatro gobernadores que reprimieron a las mujeres como sucedió con Layda Sansores, gobernadora de Campeche; el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz; la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez; el poblano Alejandro Armenta; Clara Brugada, en la Ciudad de México, cinco de Morena; Pablo Lemus en Jalisco, que actuó en Guadalajara, la capital de ese estado, de Movimiento Ciudadano, y el queretano Mauricio Kuri, del Acción Nacional. De chile, de dulce y de manteca no son diferentes, aunque lo parezcan, porque las gobernadoras, como los gobernadores, están cortadas por la misma tijera patriarcal. Peor todavía la gobernadora campechana que invade atribuciones del Poder Judicial de su estado y ya decidió la condena, sin juicio, a una presunta agresora de policías.

Sobre la Firma

Periodista feminista oaxaqueña contra la impunidad.
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