SAÚL MONREAL ÁVILA
En días recientes se abrió un debate que merece abordarse con serenidad, responsabilidad política y, sobre todo, con apego a la legalidad. Durante una entrevista con la periodista Azucena Uresti, nuestra presidenta nacional de Movimiento Regeneración Nacional, Luisa María Alcalde, hizo referencia a la negación de nuestra participación en los procesos internos del partido, particularmente en relación con nuestra intención para participar en la próxima encuesta que definirá la candidatura al gobierno del estado de Zacatecas.
Nosotros en todo momento hemos sido claros, respaldamos plenamente el espíritu de la reforma contra el nepotismo impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se trata de una iniciativa que busca evitar que el poder público sea utilizado como herencia a quien, sin trabajo ni formación política o partidaria se le quiera heredar, pues se debe buscar que los cargos se obtengan, se ganen pues, por mérito, trayectoria y respaldo popular.
Ese principio ético es correcto y necesario, la ciudadanía exige cada vez más integridad en la vida pública, no obstante, en una democracia constitucional también debemos recordar que las decisiones políticas deben estar alineadas con el marco jurídico vigente, para cuidar los derechos de todas y todos los ciudadanos, de cualquier partido político y de cualquier idea o creencia de fe.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece con claridad, en su artículo 133, el principio de supremacía constitucional, es decir, ninguna disposición administrativa, reglamentaria o partidista puede situarse por encima de la Constitución, de igual forma, el artículo 35 consagra los derechos políticos fundamentales de la ciudadanía, entre ellos el derecho a votar y ser votado para cargos de elección popular.
La reforma constitucional en materia de nepotismo electoral, entrará en vigor a partir del 2030, de tal manera que mientras dicha disposición no se encuentre plenamente vigente ni exista una reglamentación aplicable al proceso inmediato, los derechos políticos de las personas continúan plenamente reconocidos.
Por ello, el planteamiento que muchos hacemos dentro del movimiento no es de confrontación ni de desacato, es, simplemente, un llamado a que se respete el procedimiento democrático que ha caracterizado a Morena desde su origen.
Si algo distinguió a nuestro movimiento desde su fundación fue precisamente su vocación participativa en donde el pueblo manda, así de simple, pero démosle voz, la decisión de las candidaturas mediante encuestas surgió como un mecanismo para evitar imposiciones y para permitir que sea el pueblo quien tenga la última palabra.
En ese sentido, lo que hemos venido solicitando es elemental, que nadie sea descartado de manera anticipada y que todas las aspiraciones legítimas puedan ser evaluadas en igualdad de condiciones, en nuestro caso, hemos construido un movimiento estatal durante años de trabajo territorial, organización partidaria y representación social, eliminarnos a priori, seria también quitarle la posibilidad de participar, de decidir, a un sector de la población.
Desconocer ese trabajo o minimizarlo sin siquiera permitir su medición en la encuesta puede generar tensiones innecesarias dentro de un movimiento que hoy requiere unidad y madurez política.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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