ANGÉLICA COLIN MERCADO
El 9 de marzo, conocido en México como “Un día sin nosotras”, se ha convertido en una forma de acción colectiva que invita a reflexionar sobre el lugar que ocupan las mujeres en la vida social, económica y cultural del país.
Esta iniciativa surgió en 2020 como un paro nacional simbólico que propone imaginar, por un momento, qué ocurriría si las mujeres no estuvieran presentes en los espacios donde cotidianamente participan: escuelas, oficinas, comercios, hogares, instituciones públicas y comunidades.
En el contexto de Zacatecas, esta fecha adquiere un significado particular. Se trata de un estado con una fuerte tradición comunitaria y familiar, donde el trabajo de las mujeres ha sido históricamente fundamental, aunque muchas veces invisibilizado. Las mujeres participan activamente en la educación, la economía local, el cuidado de las familias y la vida cultural de las comunidades.
Sin embargo, también enfrentan desafíos importantes relacionados con la desigualdad, la violencia de género y la limitada representación en ciertos espacios de toma de decisiones.
El 9 de marzo no busca simplemente evidenciar la ausencia física de las mujeres, sino mostrar el impacto que tendría su ausencia en el funcionamiento cotidiano de la sociedad.
Cuando las mujeres paran, se detienen muchas dinámicas sociales: aulas sin maestras y alumnas, oficinas con menos personal, comercios con menor actividad y hogares donde se visibiliza el trabajo de cuidados que muchas veces se da por hecho. Este ejercicio simbólico permite reconocer que el aporte de las mujeres no es complementario, sino esencial.
Más allá del impacto inmediato, el sentido profundo de esta jornada está en promover una reflexión colectiva. Reconocer que las mujeres son sujetos de derechos implica avanzar hacia una sociedad donde su participación se dé en condiciones de igualdad, seguridad y respeto.
En Zacatecas, como en todo el país, esto supone fortalecer la educación con perspectiva de género, fomentar relaciones basadas en el respeto y cuestionar prácticas culturales que reproducen desigualdades.
El 9 de marzo, entonces, no es solo un día de ausencia. Es un día que invita a mirar con mayor claridad la presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social.
Recordarnos que no se trata únicamente de reconocer su importancia, sino de garantizar que puedan vivir plenamente sus derechos, con dignidad, libertad y oportunidades reales de desarrollo.
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Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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