viernes, febrero 20, 2026
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El periodismo entre la espada y la pared

JULIETA DEL RÍO VENEGAS

En tiempos complejos, el periodismo suele convertirse en blanco fácil y particularmente vulnerable frente a la clase política. Con frecuencia juzgamos a las y los periodistas con severidad, especialmente a aquellos que realizan trabajos de investigación, que incomodan y cuestionan, que revisan documentos y contrastan versiones antes de escribir una sola línea.

A ellos se les señala, se les desacredita y se pone en duda su intención. Pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la dimensión real de su trabajo y el papel fundamental que desempeñan en una sociedad democrática. No es un exceso, es su labor.

El periodismo de investigación no se sostiene en rumores ni en caprichos. Se nutre de datos, archivos, solicitudes de información, entrevistas, contexto y análisis. Su materia prima es la información pública y la veracidad.

La pluma del periodista no es un arma para destruir, sino una herramienta para esclarecer. Es su recurso profesional, su responsabilidad ética y su compromiso social. Tengo el privilegio de conocer a gran parte del periodismo local en mi estado y, a partir de mi responsabilidad en el ámbito nacional, he podido dialogar y trabajar con periodistas de todo el país.

Sin embargo, muchas veces el periodista trabaja literalmente entre la espada y la pared. Por un lado, enfrenta el escrutinio público, la crítica inmediata y, en ocasiones, campañas de desprestigio; por el otro, se topa con barreras institucionales: información que se niega, entrevistas que se cancelan, puertas que se cierran. Y aun así, la exigencia social permanece intacta: informar con precisión y oportunidad.

Quizá como sociedad hemos sido injustos. Juzgamos sin acercarnos. Opinamos sin conocer el proceso. No sabemos cuánto tiempo implica revisar expedientes, confirmar fuentes, analizar cifras o esperar respuestas oficiales. No vemos las horas invertidas, los riesgos asumidos ni la presión que implica publicar información que puede incomodar al poder.

Gracias a ellos hemos podido conocer casos de corrupción millonarios y actos que afectan a nuestra sociedad. Porque el periodismo crítico también construye e inhibe lo que es incorrecto, sin él estas acciones quedarían en la opacidad.

El periodismo de investigación no debe ser maldecido; debe ser reconocido. Debemos valorar a los periodistas, se llamen como se llamen y trabajen en el medio que trabajen, estén en el nivel que estén. Es una labor profesional que exige preparación, ética y valentía. Sin periodismo libre no hay ciudadanía informada; sin ciudadanía informada no hay democracia sólida.

Con frecuencia, algunos servidores públicos reaccionan con ingratitud ante la crítica. En lugar de abrir la información, optan por cuestionar la intención del periodista. Se desacredita la pluma en lugar de responder con datos. Pero si se limita el acceso a la información, si no se atienden entrevistas, si no se transparentan decisiones, ¿cómo puede el periodista cumplir con su función? El insumo principal del periodismo es la información veraz. Cuando se obstaculiza, no se afecta al periodista: se afecta a la sociedad.

Yo apuesto por el periodismo de investigación serio, oportuno y veraz. Por aquellos profesionales que se desvelan revisando documentos, que contrastan versiones antes de publicar, que buscan precisión antes que protagonismo. No tienen “código de barras”; no pertenecen a intereses ocultos cuando ejercen con ética: pertenecen al compromiso con la verdad y al derecho de la ciudadanía a estar informada.

Una prensa libre no debe nada y, por ello, no teme. Y tampoco debería ser temida por quien actúa con rectitud. Porque quien nada debe, nada teme ante la investigación y el escrutinio; al contrario, la transparencia fortalece a las instituciones y dignifica el servicio público.

Hoy más que nunca necesitamos un periodismo responsable, pero también una sociedad que lo valore y lo proteja. Defender al periodismo de investigación no es defender a una persona o a un medio; es defender el derecho colectivo a conocer la verdad.

Cuando la pluma investiga con rigor y publica con responsabilidad, no ataca: cumple su deber. Y cuando cumple su deber, fortalece la libertad de todos.

Sobre la Firma

Escritora y defensora institucional de la transparencia y los datos
contacto@julietadelrio.org.mx
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