CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
En el fraccionamiento Ojo de Agua, en Guadalupe, las llaves tintinearon como campanas pequeñas. Metal nuevo. Sonrisa oficial. Cámara encendida. Mientras tanto, en las colonias viejas de Zacatecas, la humedad sigue subiendo por los muros como una segunda sombra.
El gobierno estatal anunció que la meta de vivienda pasó de 18 mil a 26 mil casas. Un salto de ocho mil ladrillos multiplicados. La cifra se inscribe en la ambición mayor de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: 1.8 millones de viviendas en el sexenio. Para Zacatecas, 15 mil 600 millones de pesos. Dinero público. Esperanza privada.
El todavía inquilino de La Casa de los Perros lo llama el proyecto más ambicioso en la historia del país. Ambicioso y justo, dice. Justicia social convertida en concreto. La palabra justicia, tan usada, vuelve a caminar sobre andamios.
El desglose es técnico: 14 mil viviendas a cargo del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y 12 mil de la Comisión Nacional de Vivienda. Hasta ahora, cinco mil 550 viviendas reportadas. El 21 por ciento del objetivo estatal. Las matemáticas son claras. El tiempo, menos.
Ayer se entregaron llaves en el complejo Infonavit Ojo de Agua. Doscientas ocho casas. Ciento cincuenta y cuatro ya asignadas. Cuarenta y cinco entregadas en enlace con la conferencia presidencial. Diez meses desde la primera piedra, colocada en abril de 2025, según la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Edna Elena Vega Rangel. Diez meses para levantar muros; décadas para sostenerlos.
Las viviendas prometen al menos 60 metros cuadrados, dos recámaras, servicios básicos. Ubicación urbana o periurbana. Cerca de escuelas, hospitales, comercios. El programa prioriza a quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos. Es decir, a quienes viven al filo del mes.
El director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, añadió otro dato: 32 mil 800 créditos considerados impagables han sido resueltos en Zacatecas. Saneamiento financiero. Palabra que suena a hospital. Como si las deudas fueran fiebre y no herida estructural.
En paralelo, el Ayuntamiento de Zacatecas firmó su propio acuerdo. Mil viviendas adicionales. Seiscientos millones de pesos. El alcalde Miguel Varela Pinedo gestionó directamente con la Presidencia. El convenio nació en Aguascalientes. La política también viaja por carretera.
Estas mil casas no dependerán de crédito tradicional. Apuntan a quienes no caben en la banca: trabajadores independientes, comerciantes, jóvenes. Un 20 por ciento reservado para estudiantes. El municipio aportará entre 10 y 12 hectáreas de predios y garantizará servicios a pie de lote. La tierra como capital inicial.
El costo estimado por vivienda: 600 mil pesos. Sistemas antisísmicos. Cumplimiento de la Ley de Obra Pública. Diseño especializado de Conavi. Las obras comenzarían entre marzo y abril de 2026 y concluirían antes de fin de año. El calendario es ambicioso. La obra pública suele tener su propio reloj.
En el resto del estado ya iniciaron cuatro conjuntos habitacionales más, con más de tres mil viviendas en Fresnillo, Guadalupe y la capital. El impacto económico proyectado: 78 mil empleos directos y 117 mil indirectos. Además, seis mil títulos de propiedad mediante el Instituto Nacional del Suelo Sustentable y cinco mil certificados parcelarios del Registro Agrario Nacional. Regularizar la tierra es también regularizar la vida.
Los números impresionan. Pero la vivienda no es una cifra; es un espacio donde se duerme sin miedo. Zacatecas arrastra déficits históricos de vivienda digna, crecimiento periférico desordenado y colonias que nacieron sin servicios completos. Cada programa de expansión debe responder a una pregunta incómoda: ¿se construyen casas o comunidad?
La experiencia mexicana enseña que no basta levantar muros. Se requiere transporte, seguridad, empleo cercano. De lo contrario, las casas se vuelven islas. Y las islas, abandono.
El discurso oficial habla de justicia social. La justicia, sin embargo, no se decreta; se sostiene en el tiempo. La entrega de llaves es un acto simbólico poderoso. Pero la verdadera prueba empieza cuando las cámaras se apagan: cuando el agua llega todos los días, cuando la luz no falla, cuando el crédito no asfixia.
La expansión a 26 mil viviendas coloca a Zacatecas en el centro de una apuesta nacional. Es una oportunidad real para miles de familias que hoy pagan renta o habitan en precariedad. También es una responsabilidad enorme para quienes administran recursos públicos y expectativas íntimas.
En política, la casa es metáfora del Estado. Si el cimiento es débil, todo cruje. Si es sólido, resiste tormentas.
Las llaves brillan. El desafío apenas comienza.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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