JUAN DEL REAL
En Zacatecas, hablar de oportunidades para los jóvenes se ha convertido en un ejercicio de frustración colectiva. Año tras año, el discurso oficial promete desarrollo, empleo y apoyo al emprendimiento, pero la realidad cotidiana contradice el discurso gubernamental. En los últimos cinco años, el estado ha enfrentado una pérdida sostenida de empleos formales.
Los pocos empleos que se generan, en su mayoría, ofrecen salarios bajos que no alcanzan para cubrir el sustento familiar. Para miles de jóvenes profesionistas y técnicos, trabajar tiempo completo ya no garantiza una vida digna. Esta situación no solo limita proyectos personales, sino que debilita el tejido social y alimenta la desigualdad.
Ante la falta de opciones, muchos jóvenes optan por emprender. Sin embargo, el emprendimiento en Zacatecas suele ser una salida obligada más que una elección estratégica. La ausencia de acompañamiento institucional, la escasez de créditos accesibles, la falta de capacitación especializada y la nula vinculación con mercados formales empujan a estos nuevos negocios a la informalidad. Así, el emprendimiento termina siendo de subsistencia, sin crecimiento ni estabilidad, perpetuando un círculo vicioso de bajos ingresos y vulnerabilidad.
Este escenario también explica por qué tantos jóvenes deciden migrar, ya sea a otros estados o al extranjero. Zacatecas invierte en su educación, pero no logra retener su talento. Cada joven que se va representa una pérdida económica y social para la entidad, pero también un fracaso de las políticas públicas orientadas al desarrollo local.
El problema no es la falta de talento ni de ganas de trabajar. El problema es un modelo económico que no genera empleos suficientes, que tolera salarios insuficientes y que abandona a los emprendedores a su suerte. Si Zacatecas aspira a un futuro distinto, debe colocar a los jóvenes en el centro de su estrategia de desarrollo: con empleos formales bien remunerados, apoyo real al emprendimiento, y políticas que permitan construir un proyecto de vida sin necesidad de irse.
Zacatecas aún está a tiempo de cambiar el rumbo, pero para ello se requiere algo más que discursos: se necesita decisión, inversión y visión de largo plazo.
Sobre la Firma
Jurista, académico y dirigente de Movimiento Ciudadano.
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