ADRIANA GONZÁLEZ VEYNA
Unos barren para la cámara.
Otros barren para que vivamos mejor.
Adivina quiénes son las hormiguitas de verdad.
En Zacatecas opinamos —y debatimos— sobre política, educación, presupuestos y universidades. Discutimos el rumbo del estado, señalamos errores y exigimos resultados. Pero pocas veces volteamos a ver a quienes, todos los días y sin reflectores, sostienen algo tan básico como la limpieza, la salud y la dignidad de nuestras calles.
Hablo de los recolectores de basura y del personal de barrido, mejor conocidos como las hormiguitas. Mujeres y hombres que trabajan desde temprano, cuando la ciudad aún duerme, y que continúan su labor sin importar si llueve, si el viento arrecia o si el sol cae con fuerza. Ellos no suspenden labores por el clima ni por la indiferencia; simplemente cumplen.
Gracias a su trabajo diario, Zacatecas amanece limpia. Se reducen riesgos sanitarios, se mantiene el orden urbano y se proyecta una mejor imagen de nuestra ciudad. Sin embargo, su esfuerzo suele darse por sentado, como si la limpieza ocurriera sola y no fuera resultado de jornadas largas, esfuerzo físico y compromiso constante.
Mientras ellos trabajan, otros aparecen solo cuando hay cámaras: recorren calles, graban videos y simulan “ayudar”, como si la imagen sustituyera al trabajo real. Esa autopromoción no limpia la ciudad; apenas maquilla la gestión, mientras quienes verdaderamente la sostienen siguen siendo invisibles.
Aquí no se trata solo de señalar a las autoridades: la sociedad también tiene responsabilidad. Fallamos cuando tiramos basura en la calle, cuando no respetamos su espacio de trabajo o cuando olvidamos que detrás de cada calle limpia hay personas que merecen salario digno, seguridad y respeto, no solo órdenes ni silencios.
El reconocimiento verdadero no se construye con fotografías ni aplausos ocasionales. Se construye con respeto cotidiano, condiciones justas y decisiones que valoren a quienes sostienen la ciudad. Zacatecas no se mantiene desde los escritorios ni desde las tribunas públicas: se sostiene desde las calles. Y mientras algunos buscan el ángulo perfecto, hay quienes, escoba en mano, mantienen viva nuestra ciudad todos los días. A ellos no se les debe visibilidad: se les debe dignidad.
Sobre la Firma
Periodista y abogada.
adrianagonzalezveyna@gmail.com
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