CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
La política tiene una manera muy particular de anunciar que algo está por cambiar: primero se mueve una pieza y después todos fingen que todavía no hay tablero.
Esta semana, dos secretarias del gabinete de David Monreal Ávila dejaron sus cargos para buscar una diputación federal por Morena. No es todavía una lista de candidaturas. Es algo más interesante: la primera señal visible del reacomodo que viene.
María del Carmen Salinas Flores dejó la Secretaría de Administración para buscar el Distrito 4, con cabecera en Guadalupe. Bennelly Hernández Ruedas hizo lo propio en Desarrollo Social y apunta al Distrito 1, con sede en Fresnillo.
El todavía inquilino de La Casa de los Perros confirmó ambas renuncias y explicó que, por ahora, son las únicas integrantes de su gabinete que se han separado para participar en este proceso.
Morena llama a estos espacios Coordinaciones Distritales Federales en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. El nombre es largo. La operación es bastante más sencilla de entender: son los primeros pasos para definir quién tendrá la estructura territorial y, posteriormente, quién aparecerá en la boleta de 2027.
Ahí empieza lo verdaderamente político.
Porque las dos renuncias tienen algo en común que no aparece en el comunicado oficial: ambas se formaron políticamente en el equipo de Ricardo Monreal Ávila. También pertenece a ese espacio Santos Antonio González Huerta, quien buscaría el Distrito 3 de la capital. En política, las coincidencias rara vez son solamente coincidencias.
Por ahora tampoco se sabe quién ocupará las dos oficinas que dejan vacías. Y ese dato no es menor: cada relevo puede convertirse también en una señal sobre quién gana espacio dentro del gabinete y qué grupo conserva capacidad de decisión.
Salinas y Hernández llegan a esta nueva etapa con respaldo político, pero también con sus propios claroscuros. Las dos han construido trayectoria, ocupado cargos y acumulado capital; también han enfrentado cuestionamientos y episodios que forman parte de su expediente público. En política, el respaldo abre puertas. Los antecedentes entran con uno.
Salinas llega a esta nueva etapa después de haber pasado por la Secretaría de Educación y, desde abril de 2025, por Administración. Apenas el 1 de octubre compareció ante el Congreso durante la glosa del informe.
Ahí respondió preguntas sobre la reducción de plazas, demandas laborales, proveedores, Issstezac y los compromisos que quedarán para la siguiente administración. Cuatro días después, su nombre ya estaba fuera del gabinete y dentro de la carrera electoral.
La escena dice bastante.
Bennelly Hernández tampoco llega de cero. Ya fue diputada federal por el Distrito 1 entre 2021 y 2024, precisamente el espacio que ahora pretende recuperar. Su regreso tendría, por tanto, una lectura distinta: no se trata solamente de conquistar una candidatura, sino de volver a un territorio que conoce y donde ya tuvo una representación.
Pero Morena no está repartiendo candidaturas todavía. Está acomodando piezas. Y eso explica también los silencios.
El gobernador David Monreal reconoció que conoce las aspiraciones de otros integrantes de su administración, pero que algunos esperan las convocatorias para presidencias municipales y diputaciones locales antes de decidir qué camino tomarán. Es decir, todavía no todos quieren enseñar sus cartas.
Hacen bien. En esta etapa, anunciar demasiado pronto puede ser una ventaja o una forma elegante de quedar expuesto.
El registro para las coordinaciones distritales federales ya concluyó y Morena deberá procesar ahora los nombres de quienes aspiran a ocupar los 300 espacios del país. En Zacatecas, además de Salinas y Hernández, hay otros movimientos que empiezan a generar preguntas. Julia Olguín aparece vinculada al Distrito 2 de Jerez, aunque falta confirmación pública. Ulises Mejía, actual diputado federal por el Distrito 3, tampoco ha hecho pública su decisión sobre una eventual reelección.
Y está el Distrito 4. Ahí la fotografía es particularmente interesante. Salinas busca entrar a un territorio donde Ana Luisa del Muro, diputada federal del PT, llegó a la Cámara como parte de la alianza. Eso significa que la definición morenista no ocurre en un vacío. Hay aliados, cuotas, acuerdos y espacios que deberán convivir.
La política electoral de 2027 empieza así: no con discursos de campaña, sino con renuncias.
Primero se vacían oficinas. Después se llenan listas. Más tarde llegan las encuestas, las negociaciones y las alianzas. Y cuando finalmente aparecen las boletas, muchas de las decisiones importantes ya fueron tomadas en habitaciones donde el ciudadano nunca estuvo.
Por ahora, Morena mueve sus primeras piezas en Zacatecas. Salinas y Hernández dieron el paso que otros todavía están calculando. Falta saber cuántos seguirán ese camino y, sobre todo, qué grupo conseguirá convertir estos movimientos individuales en una estructura política.
La partida apenas comienza. Y hoy quien enseña primero sus cartas también revela dónde quiere jugar.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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