ANGÉLICA COLIN MERCADO
Septiembre llega a Zacatecas acompañado de cielos nublados, tardes frescas y lluvias que, aunque para muchos representan incomodidad en la vida cotidiana, para el campo significan esperanza. En una entidad caracterizada por un clima predominantemente seco y semiseco, cada temporada de precipitaciones es recibida con atención por quienes dependen directamente de la tierra.
La lluvia no sólo moja calles y campos; representa vida. En Zacatecas, una gran parte de la agricultura depende del temporal, por lo que la presencia o ausencia de precipitaciones puede marcar la diferencia entre una buena cosecha y la pérdida del esfuerzo de todo un año. Cultivos fundamentales como el frijol, el maíz, la avena y diversos forrajes requieren de la humedad suficiente para desarrollarse y llegar a la cosecha. De hecho, históricamente, la agricultura de temporal representa la mayor parte de la superficie agrícola de nuestro estado.
Las lluvias de este septiembre cobran especial importancia después de periodos de sequía y altas temperaturas. Además de favorecer los cultivos, permiten recuperar la humedad del suelo, alimentar los agostaderos para el ganado y contribuir a la recarga de cuerpos de agua. Reportes recientes señalan que las precipitaciones de las últimas semanas han abierto nuevamente expectativas para recuperar cultivos y mejorar las condiciones del campo zacatecano.
Pero hablar de lluvia y campo es también hablar de alimentación. Detrás de un plato de frijoles, una tortilla o los alimentos que diariamente llegan a nuestra mesa existe un proceso que comienza precisamente en la tierra y depende, en buena medida, del agua. Por ello, cuidar el campo mexicano no es únicamente apoyar a los productores: es proteger nuestra seguridad alimentaria.
Septiembre, además de ser el mes de nuestra identidad nacional, nos recuerda la profunda relación que México mantiene con su tierra. Las lluvias nos invitan a mirar más allá de la incomodidad de un día nublado y reconocer que, para miles de familias campesinas, cada gota representa una posibilidad de cosecha, sustento y futuro.
Ojalá que este temporal sea generoso, pero también responsable. Porque cuando llueve en el campo, florece la esperanza de quienes lo trabajan y se fortalece la posibilidad de que nunca falte alimento en la mesa de los mexicanos.
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
BIO completa


