Zacatecas, Zac.- El secretario general de Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Mugüerza, encabezó la quinta edición de las Tertulias en Familia en el barrio de San Pedro para preservar la identidad comunitaria, un encuentro vecinal e histórico celebrado en la capital que culminó con el anuncio oficial de la edición de un libro que compilará la memoria oral de la zona.
El acto, organizado de manera conjunta por la Secretaría General, la Crónica del Estado y el Archivo Histórico local, se inscribe en la denominada Agenda del Progreso y se desarrolló en la confluencia de los callejones de Palomares y del Triunfo. Este espacio geográfico, situado en el límite sur de la traza urbana histórica de la ciudad, funcionó como un punto de convergencia generacional donde residentes de diversas edades compartieron testimonios sobre la evolución urbana, social y cultural de uno de los asentamientos más emblemáticos de la capital zacatecana.
Durante la jornada, Reyes Mugüerza expuso pasajes de la historia local, complementados con la lectura de una crónica del historiador José Enciso, la cual sitúa el origen del barrio en el siglo XVIII. El análisis historiográfico abordó la transformación de infraestructuras clave como el acueducto de El Cubo, la antigua garita del sur —actual jardín Niños Héroes— y la emblemática Plaza de Toros San Pedro, cuya última lidia se verificó en 1975 antes de ser reconvertida en infraestructura hotelera. El rescate documental y testimonial busca contrarrestar el desarraigo en áreas urbanas antiguas y documentar las dinámicas de cohesión social que caracterizaron al sector durante el siglo XX.
La trascendencia institucional del evento radica en la formalización de estos relatos populares dentro del patrimonio documental del estado. Al anunciar la publicación de un volumen dedicado exclusivamente a las crónicas y anécdotas de San Pedro, la administración estatal valida la microhistoria y el testimonio oral como herramientas de cohesión social y estabilidad comunitaria. El proyecto editorial pretende estructurar formalmente la memoria de las antiguas vecindades, las festividades religiosas y los personajes populares del barrio, consolidando un archivo público que legitime la identidad local frente a las transformaciones contemporáneas de la ciudad.
LNY | Redacción

