CARLOS PEÑA BADILLO
La derrota de Morena en Coahuila fue muy estruendosa, porque perdieron los 16 distritos que estaban en juego y permitieron comprobar que además del hartazgo por ese partido, que junto con su gobierno está en crisis a nivel nacional, también se demostró que el PRI es garantía de buenos gobiernos.
De todos es conocido que en un plan de campaña electoral, el partido dominante tiene que poner como su principal bandera los logros de su gobierno en turno. En el caso de Zacatecas eso y las grandes rupturas internas de este partido, se muestran ya como las enormes posibilidades de ser derrotado.
En los 57 meses que lleva este gobierno, su titular ha permanecido inamovible en el lugar 32 de 32 en el ranking de desempeño de gobernadores, y eso, será un enorme lastre que quien sea el candidato de Morena en Zacatecas tendrá que cargar, aparte, el humor social tan oscuro que prevalece en la mayor parte de los sectores sociales y en los 58 municipios del Estado, harán una contienda menos compleja para el PRI, si es que debe de competir solo o para la coalición del PRI, PAN y PRD, que ya se está trabajando y que de lograrse, sería determinante para recuperar el gobierno.
Todo lo anterior es un buen preámbulo, porque la estrepitosa derrota de Morena de este domingo es indicativo de que en Zacatecas puede perder la gubernatura frente a una buena estrategia, organización y disciplina que el PRI ya tiene, y que trabaja todos los días para acrecentarlas.
En Coahuila el PRI consiguió 684 mil 515 votos contra 326 mil 012 de Morena, lo que significa que la diferencia entre el primero y segundo lugar fue mayor que la votación completa de todos los demás partidos juntos.
Ninguna otra fuerza fue más competitiva: PAN, MC, PVEM quedaron por debajo del 3 por ciento. Seguramente perderán su registro en ese estado. Pero en esta elección lo importante fue que el modelo de gobierno priista fue ratificado en las urnas, porque la ciudadana premió los resultados en seguridad, empleo y estabilidad. Por ello, la victoria envía un mensaje nacional rumbo al 2027: el PRI sigue siendo una fuerza competitiva y ganadora.
En una columna anterior señalé que si un gobierno mete el pie en el acelerador en el último tercio de su periodo para llegar fuerte a su quinto informe, puede ayudar en mucho al partido que en la siguiente elección competirá por sus siglas. Lamentablemente en Zacatecas este no es el caso el día de hoy. A tres meses de que el gobernador rinda su quinto informe, el Estado sigue envuelto en problemas y demandas ciudadanas. Con Ciudad Administrativa paralizada desde hace dos semanas, con la Secretaría de Educación tomada desde hace dos semanas, con la inconformidad de los maestros, que están plantados en Plaza de Armas, y los trabajadores del sector salud y con otros sectores en plena oposición, que indican que para el actual gobierno será difícil cerrar con fuerza y con buenos resultados.
Claro que todos los días es una oportunidad para mejorar. En los meses que faltan se pueden hacer esfuerzos para resolver todas las demandas pendientes, pero si el sexenio avanza con la misma terquedad de las autoridades; su miopía para ver los problemas; su soberbia para atender a todos los necesitados y su torpeza en la toma de decisiones, entonces el cuadro está completo, tendrá que llegar un nuevo partido, o una coalición para tomar buenas decisiones, recoger los escombros de este gobierno y enderezar el rumbo de Zacatecas.
Afortunadamente para los partidos opositores hoy existe un gran referente electoral, la enorme derrota de 16 a 0 en las elecciones de Coahuila, que ya desde ahora hacen temblar a Morena.
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Diputado, exalcalde, voz opositora firme
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