RAFAEL CANDELAS SALINAS
El fin de semana, en un evento agropecuario al que asistió la presidenta de la República, ocurrió algo que, según algunos, en realidad no ocurrió.
Días después, se sugirió que lo visto y escuchado no había sido real, que todo era producto de los medios y de la inteligencia artificial. Desgraciadamente para esa versión, el evento fue transmitido por el propio gobierno federal y en dicha transmisión también se escuchan, con toda claridad, los sonoros abucheos.
Entiendo que debe ser difícil asumir que los propios gobernados te brinden una rechifla, más difícil aún, que lo hagan frente a la presidenta de la República, y peor todavía, que un evento oficial —que se suponía controlado, con acceso restringido a los aplaudidores de siempre— se salga de control. Ahí estaban servidores de la nación, funcionarios de los tres niveles de gobierno (todos morenistas), uno que otro invitado… y, por lo visto, varios inconformes que no llegaron a aplaudir.
El problema no es que haya abucheos, eso no es nuevo, pasa y seguirá pasando. El problema es la respuesta, la torpe intención de negar la realidad y tratar de desvirtuar lo que todos vimos y escuchamos a través de los medios y también en las encuestas que, mes con mes, califican a los gobernadores del país y en las que, desde hace tiempo, hay quienes no logran salir del fondo.
Pero también hay que decir que no es un caso aislado, es una estrategia cuatroteísta, parte del legado lopezobradorista usada desde el más alto nivel hasta el último de sus defensores, que cuando algo no les gusta, el libreto es el mismo: culpar a la inteligencia artificial, a ChatGPT, a la derecha internacional, a la oposición, a la “herencia maldita”, al PRIAN o a los “fifís”. A cualquiera… menos a la realidad.
Y por si faltaba algo, en Zacatecas ya se inauguró una nueva modalidad, acusar de provocadores y promotores de las protestas a diputados federales del propio Morena que no coinciden con quien hoy gobierna. Cuando ya no alcanzan los enemigos externos, hay que fabricarlos en casa.
Si quienes hoy gobiernan no tienen un mejor argumento que culpar a la inteligencia artificial de todo lo que les incomoda, tal vez no estaría de más que, por una vez, usaran la inteligencia… aunque fuera artificial.
Nos leemos el próximo miércoles con más del Dedo en la Llaga.
Sobre la Firma
Jurista, exlegislador y columnista sin concesiones.
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