SAÚL MONREAL ÁVILA
Hay cifras que hablan por sí solas, en la política se puede discutir sobre discursos, percepciones o narrativas, pero cuando los resultados son medibles y verificables, la realidad se impone sobre cualquier campaña de desinformación. Ese es precisamente el caso de la estrategia de seguridad encabezada por nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, cuyo gobierno ha logrado desmantelar 2,337 narcolaboratorios y centros de producción de drogas sintéticas en distintas regiones del país.
Se trata de una cifra histórica que refleja una política de Estado basada en inteligencia, coordinación institucional y combate frontal a las estructuras financieras y operativas de la delincuencia organizada.
Hoy, los conservadores y la derecha, sigue intentando construir la narrativa de que los gobiernos de la Cuarta Transformación no combaten al crimen organizado, pero los hechos desmienten categóricamente, los miles de laboratorios asegurados y destruidos, los decomisos históricos de precursores químicos, las detenciones de objetivos prioritarios y la reducción sostenida de diversos indicadores delictivos muestran que existe una estrategia seria, profesional y eficaz.
Por eso resulta preocupante observar cómo ciertos actores políticos parecen más interesados en desacreditar a México ante el extranjero, como aquí ya los conocemos y nadie les cree, se van a Washington. En su desesperación electoral han apostado incluso por la intervención directa, ellos quieren que seamos una colonia, un país dependiente de estados unidos, y no será así. No les importa hipotecar al país, a fin de cuentas, el prian, no es la primera vez que lo hace.
No entienden que no entienden nada, si están a punto de desaparecer y de resultar aplastados rumbo al 2027, es solamente porque la gente no cree en ellos, ni con sus millonarias campañas de internet, ni buscando la intervención de cualquier país que sea quien les crea. La verdadera fortaleza surge del respaldo ciudadano, y es lo que ellos no tienen, están moralmente derrotados porque durante décadas tuvieron la oportunidad de gobernar y los resultados estuvieron muy lejos de las expectativas de la población.
Incluso cuando intentan politizar el aseguramiento y desmantelamiento de un, repito, de un narcolaboratorio, la comparación resulta inevitable. No puede equipararse con una estrategia nacional que ha permitido destruir 2,337 centros de producción de drogas sintéticas mediante operaciones de inteligencia, coordinación entre fuerzas federales y trabajo permanente en territorio.
La diferencia es evidente. Mientras ellos construyen odio y mentira, otros construyen resultados. Mientras ellos apuestan por la confrontación política y la descalificación permanente, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum continúa fortaleciendo las capacidades del Estado mexicano para combatir al crimen organizado.
La historia termina colocando cada cosa en su lugar. Y los hechos demuestran que la Cuarta Transformación no sólo enfrenta a la delincuencia organizada, sino que lo hace con resultados tangibles. Por eso la narrativa opositora se derrumba frente a la contundencia de las cifras. Porque 2,337 narcolaboratorios destruidos no son propaganda; son evidencia de una lucha real, frontal y permanente por la seguridad y la paz de México.
Sobre la Firma
Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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