Espionaje político, de Pegasus a la Sedena

RAÚL MANDUJANO SERRANO

Mire Usted –dice el inmaculado opinólogo-, el espionaje político es una de las principales armas de control de los gobiernos. Son estructuras que deben ser usadas para asegurar la seguridad nacional empero, las utilizaron los gobiernos de Calderón, Peña y ahora AMLO, como medios de control político y represión hacia grupos disidentes y opositores. Así que, no debería espantarle el hackeo al ejército por parte de Guacamaya Leaks, debería aterrarles que sea la Sedena quien lo tenga y lo use. Eso si da miedo.

Le diré por qué –prosigue el amanuense, quien ahora no ha comido nada-. En 2017 fue descubierto Pegasus, un software de espionaje, desarrollado por una empresa israelí, capaz de acceder remotamente a los teléfonos y extraer información privada. El gobierno de Calderón lo uso y el de Peña lo aprovechó, espiando a más de 15 mil probables opositores. En suma, el Estado Mexicano lo ha incorporado en sus servicios de inteligencia. Antes se practicaba rudimentariamente, de forma clandestina, ilegal y violatoria de los derechos humanos. Hay tiene usted, por ejemplo, el video escándalo del 2004, cuando René Bejarano, un ex colaborador de AMLO fue captado recibiendo fajos de billetes, y después, en mayo del 2020, ex funcionarios del Senado de la República fueron igualmente exhibidos recibiendo fajos de marmaja, en la víspera del proceso electoral de 2021, y en medio de las investigaciones contra Emilio Lozoya Austin, el ex de PEMEX.

Pero bueno, AMLO, ante los documentos hackeados por los guacamayos, respondió que, “son labores de inteligencia, no de espionaje”, y se utilizan para enfrentar al crimen organizado. Lo extraño es que los índices criminales aumentan y sus operadores, carteles y grupos, están imparables, pero ¿sabe usted quién si aprovecha el espionaje y por órdenes de quién? Le explico. El miércoles 28 de septiembre, en su sesión mensual, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ordenó a la Unidad Técnica de este órgano, admitir una denuncia presentada por el presidente del PRI nacional en contra de Layda Sansores, por los delitos de calumnia, promoción electoral personalizada, vulneración al interés superior de la niñez, violencia política de género… pero ¿qué creen? el 8 de octubre, esa misma autoridad, resolvió a favor de la morenista y su programa “el Martes del Jaguar”, ¿la razón? porque dar a conocer audios en contra del priista, no afectan los procesos electorales del Estado de México y Coahuila.

Por toda esta hipocresía, me queda claro que, mientras más conozco de política, más quiero a mi perro. Tan pronto le dijeron a la señora Layda que sus audios eran inofensivos, que luego, luego puso otros y ahora, revelando los mensajes vía whatsapp que compartía Adela Micha con el propio Alejandro Moreno, Alito, y a quien, la otrora periodista le ofrece los mejores piropos de amor a cambio de publicidad.

La descarada gobernadora y sus video escándalos dejan muy en claro algo: Alejandro Moreno, no es el mejor aliado del PRI mexiquense. Andrés desea eliminarlo, y con la señora Sansores lo está logrando. Los hilos de la grilla política así se mueven y, en el PRI mexiquense deberían saberlo. Van solos y se dividen por la disputa interna y la lucha de cacicazgos, mientras a Delfina la ayuda el poder presidencial y ya le enviaron a Horacio Duarte para ayudarla en su “batalla maestra”. Y por cierto, que diferencia de despedida ¡caray! Con Duarte levantón de mano al campeón, y con la pobre Tatiana Clouthier, un simple bye, bye… Hasta otro Sótano.

Twitter: @raulmanduj