La violencia interminable

RAÚL MANDUJANO SERRANO

Apenas veía y escuchaba la noticia sobre el enfrentamiento entre Los Tlacos y La Familia Michoacana, que ahí, en la sierra de Guerrero, dejó 17 muertos en San Miguel Totolapan, y si, allí mismo donde en octubre de 2022, fueron asesinadas otras 22 personas, entre ellas un alcalde. Decían Los Tlacos: “Mira, pinche Pescado, qué pendejos son tus guachos… Nomás pa’ que veas, mira, estas sí son ver…uizas”. El Pescado o El Paz, es identificado como Johnny Hurtado Olascoaga, uno de los máximos líderes de la FM en esa región, pero, no es ese incidente en sí, sino la violencia que no, de ninguna manera tiene a “la gente contenta” en México.

Hace unos días, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, dio a conocer que en México los homicidios disminuyeron un 6 por ciento. En enero de este 2024 solo fueron asesinadas 2 mil 600 personas. Algo así como 78 ejecuciones diarias y neta, no creo que eso se tenga que presumir, dice el periodista mientras bebe de su café sin azúcar.

Les quiero compartir una historia –continúa el amanuense-, en 1938, un pequeño de 8 años conoció el terror de la violencia al ver a sus padres August y Helga, llorar por lo que en la radio se escuchaba: cientos de fanáticos alemanes, denominándose Arios, atacaban a judíos en la calle. Fue uno de los episodios más tristes y deplorables del holocausto. Se le conoció como ‘La Noche de los Cristales Rotos’ por los vidrios que quedaron en la calle luego de las agresiones a los negocios. Murieron unos 90 judíos y alrededor de 30 mil más fueron aprisionados y enviados en trenes al campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich. Diez meses después iniciaría la Segunda Guerra Mundial, con un saldo mortal de unos 75 millones de muertos.

Esos sucesos sangrientos llevaron a Johan Galtung, ese niño del que les hablo, a investigar sobre la paz y los conflictos sociales. Johan creó una fórmula muy simple, basada en poner su confianza en el hombre. Un cambio de paradigma –decía-. “de la paz por medios violentos, a la paz por medios pacíficos”.

¿Es Usted mediador? –le preguntó un periodista en Italia- Galtung respondió: Yo soy la tercera persona. Ser mediador significa hablar con todas las personas, pero con una a la vez, para saber qué necesitan y conocer el origen del conflicto”. “La paz no debe ser ideal distante, tenemos que actuar de modo que, cada paso que demos represente la propia paz” … Yo pensaría, continúa el escribano, que por decreto nunca habrá paz, se debe trabajar en ella como un recurso responsable, y no como discurso electoral o político, que al cabo es lo mismo.

El 17 de febrero pasado, en su natal Oslo, Johan Galtung murió a los 93 años. Y murió en paz, acompañado de sus hijos Andreas, Irene, Fredrik y Harald.

Yo lo recuerdo en su visita a Toluca hace unos 9 años. Nos decía, a nosotros, sus alumnos en una cátedra sobre estudios para la paz, que “Donde hay violencia hay siempre un conflicto no resuelto”. México vive hoy un fracaso en materia de seguridad, un eterno conflicto no resuelto que no se resolverá con violencia o acusando a los causantes con sus papás. Pero si hubiera que buscar nuevas fórmulas, como lo hizo Galtung toda su vida, o Ghandi, Lenon, Hendrix, Malcolm X, el Dalay Lama, Camus, Mandela, Virginia Woolf, Tupac, Lao Tzu, Eleanor Roosevelt, Buda, Jesús de Nazaret… Ojalá podamos seguir su ejemplo. Hasta otro Sótano.

X: @raulmanduj