Las Piezas del Ajedrez: Un pleito de cantina

EFRAÍN ESPARZA MONTALVO

Dicen los que saben que el hervidero en el que se ha convertido el primer círculo de colaboradores de Alejandro Tello Cristerna por los pleitos que protagonizan entre sí para ganar la simpatía del gobernador de cara a las elecciones del próximo año tiene de cabeza a la administración y sin resultados consistentes, tanto, que sin proponérselo saltan a la vista.

La pugna protagonizada por el jefe de la oficina del despacho del gobernador, Juan Francisco del Real Sánchez, y el director de Comunicación Social, Héctor Alberto Alvarado Gómez, más que una lucha de poder representa un pleito de cantina que recoge la ambición de uno y otro por la adelantada nominación a la candidatura pora una diputación local, y que ya tocó las fibras más sensibles del quehacer gubernamental toda vez que la división en el gabinete así lo refleja.

Mientras que Juan del Real instruye a los secretarios para que defiendan al gobernador de la andanada de críticas que todos los días se vierten en los medios de comunicación y en las redes sociales por la ineficacia de su mandato, Alvarado Gómez realiza operaciones “hormiga” en la prensa escrita y en la radio y la televisión, así como en los portales de internet, para impedir que sean otros los que figuren y alcancen protagonismo pues el privilegio está reservado para él.

Lo anterior se corrobora con la manipulación que el director de Comunicación Social hace de la información y la correspondiente emisión de boletines de prensa que no son remitidos a los medios de comunicación si no llevan su visto bueno indistintamente de la dependencia que se trate, así como la correspondiente dosis de injerencia que busca, como ya lo dije, favorecer su imagen antes que la de su jefe el gobernador, lo cual tiene furioso a del Real y a los pocos leales al gobernador que buscan afanosamente reivindicar su investidura.

El desgaste que supone la confrontación entre el jefe de la oficina del gobernador y el director de prensa cobró su primera víctima desde el momento mismo en que se inició: Alejandro Tello Cristerna, quien inexperto no logra poner un estatequieto a los rijosos de cantina para obligarlos a entregar resultados y procurar la cohesión del equipo de trabajo que, dicho sea de paso, deberá plantar cara a la sociedad en la cita del 2018.

De los resultados desastrosos que la división en el gabinete ha dejado, sobra decir que todos los padecemos especialmente en materia de seguridad, y de falta de empleo.

Por otro lado, quienes conocen a Héctor Alvarado Gómez saben que se trata de un sujeto ambicioso y desleal, proclive a la mentira y a la traición como lo refleja su pasado reciente en el servicio público; de Juan del Real, poco se sabe que no sea su cercanía con el gobernador y su falta de experiencia en el quehacer gubernamental.

Sea como fuere, el pleito de cantina que han llevado tan lejos los personajes en cuestión no logra destrabar la necesaria coordinación entre quienes auxilian a Alejandro Tello en la complicada tarea de gobernar. Si transcurridos los primeros nueves meses de gobierno (junio) como el mismo Tello lo ofreció para hacer un alto en el camino y valorar posibles cambios, estos no se llevan a cabo, difícilmente podrá sostener su discurso –que pende de alfileres– en el sentido de que las desgracias que padecemos los zacatecanos son mera percepción, pues los espacios en los medios de comunicación diseñados para cuidar y hasta cultivar su imagen, fueron ya ocupados por su jefe de prensa, aspirante a una diputación local.

De salida 1.- La semana previa a las vacaciones de Semana Santa, en la Unidad Académica de Derecho, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, unos quince elementos de varias corporaciones, entre ellas las policías Ministerial, Municipal, y Metropolitana, fuertemente armados, irrumpieron en sus aulas bajo el argumento de que les habían reportado a un sujeto armado que amenazaba a los estudiantes. El hecho generó, además del miedo natural y psicosis, el descontento de la comunidad estudiantil y docente, pues se violó flagrantemente la autonomía universitaria y las buenas costumbres que históricamente allí han prevalecido. El hecho resulta inexplicable pues el procurador, Francisco Murillo Ruiseco, a cuyo cargo se encuentra la Policía Ministerial (que encabezaba el operativo), sabe mejor que nadie que la autonomía de la UAZ es inviolable, pues él imparte la materia de Derecho Constitucional, en sus aulas. Por lo anterior, la UAZ merece una disculpa pública.

De salida 2.- Mucha gente me ha preguntado las razones por las que dejé de realizar el programa de radio Las Piezas del Ajedrez. Aquí en este mismo espacio dejé constancia del hecho tan pronto sucedió, sin embargo, reitero que se trató de un asunto de trabajo, es decir, que mis tiempos no se ajustaban a las necesidades del programa, nada más que eso.

De salida 3.- La caballada en la UAZ para renovar la dirigencia del Sindicato de Personal Académico, está bastante flaca. Aunque muchos insisten que cualquier prospecto de los que contienden será mejor que el dirigente actual, lo cierto es que pudo haber sido más interesante la contienda de haber participado algunos perfiles que quedaron fuera. A ver a quién de los valientes candidatos le toca bailar con la más fea.

Hasta la próxima.

El autor es analista.

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