Funcionarios se conmueven con imágenes que son puras barbaridades: Ríos

Zacatecas, Zac.- El considerado fotógrafo documentalista más importante de México, ya que cuenta en su haber con la captura de más de 600 mil imágenes y más de un millón de diapositivas de todo el continente americano, compartió sus experiencias ante colegas y estudiantes de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), organizadora del Seminario de Historia y Comunidades. El Patrimonio Cultural Inmaterial, que concluyeron con la conferencia magistral de Adalberto Ríos Szalay.

En el Centro Regional del Patrimonio Mundial en Zacatecas-UNESCO, el autor de más de 40 libros de fotorreportajes, cuyo trabajo realizado en 31 países  forma parte de colecciones permanentes en Estados Unidos, España, Cuba, Bulgaria, Francia y México, inició su conferencia La imagen como preservación de la identidad cultural, desde sus comienzos en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Contó que siendo rector de la UNAM, Pablo González Casanova, y con la idea de abrir las puertas de la Máxima Casa de Estudios del país al mayor número de estudiantes, se le encomendó la tarea, “sin que yo supiera de lo que me hablaban”, de preparar material audiovisual para darle realismo a los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Quien fue galardonado con el Premio Mundial a la Excelencia Fotográfica Fuji, otorgado por la UNESCO, hablo de su posterior incorporación al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, lugar que fue “la verdadera escuela” en el proceso de tratar de interpretar lo que la gente ha vivido. En ese caso específico su labor principal era grabar lo que los investigadores realizaban.

Fue ahí –continúo– en donde le nació la necesidad de compartir lo que encontraba en los viajes realizados a pie, caballo, carretera, avioneta o cualquier medio de transporte, expresando que sería un hecho egoísta si se guardara las experiencias vividas con los mexicanos y la naturaleza.

El oriundo de Cuernavaca, Morelos, afirmó que cada fotografía tiene su historia detrás, resaltando con algunas historias la “omnipresencia de la imagen”, sobre todo en lo que se refiere a la conservación del patrimonio cultural.

Por ejemplo, relató que en una de sus múltiples tareas, junto con un grupo de personas de Tlaxcala, Puebla y Cuernavaca, se reunió con personal de la INTERPOL, con la intención de recibir orientación en relación a las acciones que se podían realizar para colaborar con la comunidad y la región, pues  el robo de arte sacro es de grandes dimensiones (aproximadamente, precisó, si en Italia se roban 30 mil objetos anuales, en México se roban 200 mil).

La organización policiaca les dijo que el principal problema que existe es la falta de un sistema de control de dicho patrimonio, ya que si se llegan a robar “un santito”, al solicitar información al personal encargado de su custodia, o a la misma comunidad, las referencias que se reciben son: “Es muy milagroso”. Pero se carece de imágenes o registros, lo que es casi señal de que “nunca se recuperará la obra”.

La muestra más clara que puso Adalberto Ríos Szalay fue la de Tlaxcala, donde a iniciativa de un obispo se registró con video y fotografías todo el acervo, además de que se documentó cada una de las obras, con lo que disminuyó en un 80 por ciento el hurto de estos objetos.

Dentro de su plática, el ponente resaltó el poder de la imagen como elemento fundamental para preservar los motivos de orgullo de la identidad nacional, recurriendo a dos ejemplos: Francisco Villa que contrató a cineastas para aprovechar la fuerza de la imagen, y a los revolucionarios soviéticos.

Más aún, comentó del desuso de las capillas, una vez que se cumplieron el propósito de los españoles de ser un lugar para que se acercaran a las ceremonias religiosas los indígenas, quienes estaban acostumbrados a realizar sus ritos al aire libre. Pero se encontró en un pueblo con la excepción de una capilla muy bien arreglada. Al preguntar el motivo,  la respuesta fue: “Es que salió en una revista”.

Un elemento en el que el conferenciante hizo énfasis es en que la fotografía cuenta la verdad y es la mejor herramienta para dejar constancia de lo vivido y que, a través de las imágenes, se aprende del mundo, de sus necesidades y de sus problemas.

Por tal razón, Ríos Szalay mostró su desacuerdo en que se hagan videos o se realicen imágenes que no corresponden a la realidad. Es el caso de videos de biodiversidad, en lo que se pone la “descabellada” idea de un niño jugando con leones, ya que estos animales “no permiten esos jueguitos”; o los de gente disfrazada de indígenas inventando ritos, “y que son güeritos para que se vea que nos hemos superado. Lo peor  –concluyó– es que los funcionarios se conmueven con estas imágenes que son puras barbaridades”.

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