Quinto Informe

El pasado primero de septiembre, al iniciar los trabajos del tercer año legislativo, recibimos en el pleno del palacio de San Lázaro, el Quinto Informe del presidente Felipe Calderón. De ahí, algunas reflexiones que me gustaría compartir con ustedes.

Habló de salud, infraestructura, ecología, donde ha tenido avances muy importantes; pero la sociedad está pendiente de temas como la economía, la política y, sobre todo, la seguridad. Y es que en medio de la más grave crisis en esta última materia que hemos vivido los mexicanos en los últimos tiempos, los indicadores después de cinco años de lucha contra la delincuencia no mejoran y sin embargo, escuchamos el mismo discurso que se ha repetido en los cuatro informes pasados, con las mismas excusas.

El tema central fue esta lucha que el gobierno calderonista realiza contra el crimen organizado, para justificar las acciones del combate que su gobierno ha emprendido de modo frontal, expuso la inevitable presencia y expansión del crimen organizado en todo el país; la extorsión, secuestros, robos y muertes que no puede tolerar más la sociedad mexicana; señaló los puntos centrales de su estrategia en marcha, y se dirigió a los ciudadanos e instituciones del país a cerrarle el paso a la delincuencia y a no bajar la guardia, todo ello con la certeza de que los criminales serán derrotados.

Las tendencias obvias indican que en el año que le resta al gobierno de Felipe Calderón se mantendrá el nivel de violencia que ya conocemos; e incluso hay motivos para suponer que el ambiente electoral puede ser un catalizador de procesos todavía más complejos y duros.

En el informe, también se comentaron acciones positivas, y si acaso en algún pasaje asomo la autocritica, fue solo para afirmar lo asertivo de las acciones del periodo en cuestión y hubiese sido deseable, para un mayor acercamiento a la dimensión humana del presidente, una mayor dosis de humildad y la aceptación de las fallas propias y naturales del quehacer de todo el equipo de gobierno, principalmente en materia de la guerra que un principio era ante el narco y que ahora es contra la delincuencia organizada y la no organizada también.

Personalmente lo más importante, me pareció el anuncio de la creación de la Procuraduría Social para la Atención de Víctimas de la Violencia. Trasladar el énfasis del combate contra el crimen a la atención a las víctimas, pues representa un cambio discursivo en la estrategia que ha impulsado Calderón desde hace casi cinco años.

Lamentablemente la inseguridad demerita los resultados: Lo dijo el mismo Felipe Calderón, los avances en construcción de infraestructura, la casi cobertura universal médica, la estabilidad macroeconómica pese a la crisis mundial, palidece ante el tema de la inseguridad que se vive en el país.

Es obligación de todo servidor público mantener informada a la ciudadanía sobre las labores que realiza en su mandato, y es también la ciudadanía quien puede calificar el desempeño del gobernante.

¿Los logros que mencionó en su discurso los percibe realmente la sociedad en el país? se percibe una crisis económica, más pobreza, poca inversión, que la inseguridad ha crecido y vive con miedo, por lo que la generalidad cree que no se ha avanzado.

No hay duda que me sumo al llamado de unidad que el presidente hiciera luego de los actos delictivos en Monterrey y en el marco de su Quinto Informe,  si bien no compartimos una visión de Estado ni una ideología política, todo sea por buscar en verdad una salida, verdaderas soluciones para México

Diputada Federal por Zacatecas

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