El equilibrio en los hidrocarburos

Hoy en día los gobernantes de las grandes potencias del mundo se han percatado que fue un tremendo error el haber elegido las carreteras y grandes avenidas como la opción más viable para mejorar el sistema de transporte de sus ciudadanos ya que con ellas solo se ha incentivado el uso del automóvil y se crean conflictos viales y graves daños a la ecología. El dióxido de carbono producido por los motores de combustión es uno de los gases que causan el llamado efecto invernadero. La presencia de esos gases en la atmósfera retiene calor, y ha sido indicada por numerosos científicos como causa del cambio climático.

El metro, el tranvía y los trenes han sido la mejor opción para mejorar los problemas de transporte, se buscan medios para evitar los humos y el ruido en las ciudades, reducir el gran consumo de materiales y energía, la construcción de carreteras que terminan con las aéreas verdes y el espacio habitable en las ciudades, el exceso de movilidad, la prisa, la concentración de poder (en empresas automovilísticas, petroleras y ahora también eléctricas) y nuestra dependencia de ellas.
Al parecer en México aun no se han dado cuenta de esta tendencia del primer mundo aun y cuando vivimos a diario con las consecuencias de una dependencia al automóvil, dependencia que ha creado a su igual una necesidad a los combustibles, que a su vez mueven la economía del país ya sea para bien o mal.
Si bien los incrementos de los precios internacionales del petróleo, han beneficiado una parte de las finanzas del Estado considerando los incrementos en los Derechos petroleros, existe una afectación hacia las finanzas públicas derivada de los subsidios a las gasolinas y el diesel considerando que este subsidio en 2010 alcanzó los 76,963.2 millones de pesos.
Cabe mencionar que si es un tanto oneroso este subsidio, sin embargo es un tanto necesario, considerando que  los transportes con gasolina y diesel son los que generan el flujo de los productos dentro de nuestro país. Y más aun que todos los productos agrícolas y de primera necesidad se transportan por medios terrestres.
El subsidio a las gasolinas no es un asunto menor, es tan importante o más que las numerables misceláneas, estímulos y exenciones fiscales de los que gozan ciertos sectores productivos, los cuales se generan en la SHCP.
Otra importante consideración es que si bien, la estimación de los subsidios en gasolina para el primer trimestre de 2011 es de 23,461.6 millones de pesos, esto no es superior a los gastos fiscales de nuestro país, por lo que parece incorrecto que sea el Ejecutivo Federal, y especialmente la SHCP, quien determine el alza de este importante hidrocarburo que al incrementarse también genera inflación.
Por todo ello esta semana presente en la Cámara de Diputados una iniciativa para controlar el precio de los hidrocarburos, se trata de una reforma al artículo 31 de la Ley Orgánica de la Administración Pública para que entre el poder Ejecutivo y el poder Legislativo se acuerde un precio de equilibro para la gasolina y el diesel  en beneficio de la sociedad.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público no debe realizar incrementos indiscriminados de los precios de la gasolina -como lo hace hasta hoy-, con la justificación de que los precios internacionales del petróleo se han incrementado, ya que nuestro país recibe ingresos extraordinarios con estos incrementos en el petróleo, por eso mi  iniciativa plantea que debe ser la Cámara de Diputados quien de la aprobación final de los movimientos en los precios de los hidrocarburos.
Siendo facultad del Congreso de la Unión la aprobación del paquete económico, y en especial de la Cámara de Diputados la aprobación del presupuesto, lo debería ser también para determinar los precios de los combustibles y que sea quien determine la viabilidad de dicho incremento o realice una propuesta para negarla e intentar así acabar con la discrecionalidad del Gobierno Federal para las alzas a las gasolinas.
Lo anterior en un esfuerzo para mejorar la calidad de vida de los mexicanos, salvaguardar nuestra economía como país y los mermados recursos naturales que nos quedan.
M. en C. Claudia Edith Anaya Mota
Diputada Federal por el PRD

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