PABLO PEDROZA
“Entendía que la verdad no es una propiedad privada,
sino un consenso público”.
Francisco de Anda.
Al referirse al filósofo Jürgen Habermas tras su deceso.
Traer a cuento al filósofo alemán viene bien cuando uno observa, cada día, viejos y nuevos aspirantes a políticos al cargo que se les atraviese, reaccionar más como adolescentes berrinchudos, viscerales y escasos de esgrima verbal. Simplemente hormonales burócratas en busca de destino.
A veces ni siquiera para que sepamos quiénes son ellos, sino como meros remedos de lavanderos del barrio que creen que en el berrinche meritocrático se muestran como ilustres conocedores de lo que pelean. Quedando apenas como el queda bien que sabe que sus aspiraciones están lejos de sus manos o méritos. Por terceros esperan su destino.
Lamentable entonces lo que buscan representar,están para la carpa no para la función seria y eso sucede en todas las marcas políticas. Peleoneros pero lejos de la construcción de ruta y consenso, al mínimo disencio se comportan como despechados y faltos de proyecto sino es por el lugar a donde se arriman o retornan andarian sin faro que les iluminará ni que saber como proyecto para la gente.
Habermas “proponía que el lenguaje sólo para transmitir información, sino para generar acuerdos, entendimiento mutuo, vínculos, hacer comunidad y para construir la verdad de forma colectiva”
Pero acá en la aldea nuestra precaria cultura política y el teflón que se tiene para abrevar de tradiciones más del no lejano pasado, nos invade de una caterba de más papistas que el Papa: que la mínima palabra, frase o señalamiento, oponen la rabia de su muralla china de las verdades absolutas, exhibiéndose como aquellos defensores oficiosos que si no ladran los echan de la casa.
Y de esta fauna tendremos, porque no se ven otros, elegir a quienes nos representen en el 2027. Qué horror o qué flojera; pero como dicen en Villa de Cos: es lo que hay.
A ellos les traigo a Innerarity.
“Algo serio está pasando en la política y no deberían ser ustedes los últimos en enterarse. Seguramente se trata de un proceso complejo y que discurre con tal aceleración que todavía no hemos tenido tiempo suficiente para entenderlo en toda su magnitud. Quien diga que lo tiene todo claro podría ser alguien mucho más inteligente que nosotros,pero lo más probable es que sea un peligro público. Me permito comenzar recomendándoles que pierdan un poco de tiempo, ahora y habitualmente, pensando en lo que no se está pasando en vez de sustituir la reflexión por lan agitación. Los buenos diagnósticos son el primer paso hacia las soluciones apropiadas”.
Pero aquí la agitación, el salgo antes de que otro me quite el mérito, reniego pero no razono, realizo una diarrea textual antes que sobrios y convincentes planteamientos.
En está aldea de un tiempo acá seguimos en la ruta de los cotos de la intocable circunstancia que me dará futuro que de debatir realmente y con los elementos adecuados lo que nos sucede. se aferran más a las gónadas de sus padrinos que a los ciudadanos,
Así van y los vemos llegar a sus aspiraciones siendo a través de otros a los que quizá sólo les alcance para repetir en puesto.
Qué suerte, para no equivocarnos, como muchas veces, cada vez que se elige, que tuvieramos idea clara de la materia gris que damos por hecho que por estar vivos tienen y la usan y no decidir por esas interpretaciones de carpa y circo que hacen para nosotros. Qué suerte,
Pero de un tiempo para acá andamos escasos de suerte y de personajes de altura de estado y de política. Hagamos, al menos, cómo ciudadanos lo nuestro pára que ello cambie con la fuerza del rechazo ignorándolos y dejándolos fuera de las posibilidades de representarnos.
Hoy la mayoría de los que aspiran, y nosotros, puede que estemos confundiendo la voluntad general con el pulso diario en una especie de “democracia meteorológica”, en la que las encuestas de opinión o la opinión publicada son como los mapas del tiempo que nos permiten decidir si salimos hoy a la calle con abrigo, paraguas o manga corta, es decir, si hacemos un decreto o ley, lanzamos un determinado mensaje o desaparecemos de la escena.
En eso estamos, aquí hemos llegado y así nos entretenemos y nos entretienen.
“Necesitamos un sistema político (y en nuestra aldea con más urgencia cuyos agentes escuchen realmente a todos: a las voces más ruidosas y a los murmullos más profundos, que atiendan las urgencias del momento, pero no descuiden la anticipación del futuro, que equilibren adecuadamente el corto y el largo plazo”. No aspiremos a menos, so riesgo de entonrar en las representaciones a payasos, político de solapa, meritócratas berrinchudos y una caterba agarrados a la cola de otro para seguir a flote. Exijamos algo más decente que eso en todos los lugares en donde se decide la posibilidad y futuro de los habitantes de Zacatecas, falta poco.
No nos ilusionemos con poquito.
De Salida
UNO. Pues parece que Morena, PT y Verde se van acomodando, hoy sabremos lo que cedió cada quién porque torcer a favor el sistema de partidos es más fácil que hacerlo
DOS. Mucho ruido causó la convocatoria de la senadora Geovana Bañuelos a Palacio Nacional en momentos de definiciones de reforma electoral. No la den por muerta.
TRES. Mientras Geovana es convocada a Palacio Nacional, Verónica Díaz se convoca solita al Museo Francisco Goitia, para como extra para la película “Los Alegres Aguilares”, explayarse como ilusionada adolescente ante quienes le tomaban foto y video para lo que pueden, junto con los espectaculares y declaraciones) considerarse actos anticipados de campaña.
Creen que hacen algo muy novedoso, pero acaba siendo chafa. A ver si por jugar a la extra no acaba como tal, si la juntan.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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