Zacatecas, Zac.- El partido Movimiento Ciudadano, se sabe, ha formalizado su rechazo a integrar en sus filas a los miembros de la familia Monreal y a figuras políticas con trayectorias cuestionables en Zacatecas. La dirigencia estatal de la formación naranja asegura que el proyecto busca perfiles ciudadanos sólidos y con causas propias, y por ello, la meta sería desmarcarse de un modelo de gobierno al que atribuyen el actual deterioro social, económico y de seguridad en el Estado.
La postura de la organización política establecería una frontera clara frente a la práctica del reciclaje partidista y la suma de figuras que cambian de siglas por conveniencia electoral. Según responsables de Movimiento Ciudadano, la inclusión de personajes vinculados a administraciones pasadas resultaría contradictoria con su discurso de renovación institucional. El veto se extiende específicamente al grupo liderado por la familia Monreal, cuya gestión es señalada como responsable de un retroceso evidente en la calidad de vida y los servicios públicos de los zacatecanos.
El conflicto de intereses entre ambos modelos de hacer política radica en la visión de la función pública. Mientras la formación naranja afirma construir un proyecto colectivo basado en el trabajo de territorio y el contacto directo con la ciudadanía, acusa al grupo gobernante de ejercer el poder desde el aislamiento burocrático y la indiferencia ante las necesidades reales de la población. Esta decisión institucional cierra la puerta a posibles alianzas o refugios políticos para quienes ya no encuentran espacio en otras estructuras.
Las implicaciones de este deslinde son profundas para el tablero político regional, pues Movimiento Ciudadano se posiciona como una fuerza que prioriza principios no negociables por encima del crecimiento numérico inmediato. Al rechazar la continuidad de un modelo que consideran agotado y cómplice del abandono estatal, el partido asume el reto de consolidarse con cuadros propios y ciudadanos que emprenden y luchan fuera de las cúpulas tradicionales. El mensaje es una apuesta por la identidad frente al pragmatismo electoral.
LNY | Redacción

