ANGÉLICA COLIN MERCADO
El cierre de un proceso electoral representa un momento clave para la vida institucional, ya que no solo marca la conclusión de una etapa de participación democrática, sino que abre la posibilidad de reconstruir el tejido colectivo desde el respeto y la corresponsabilidad.
Comprender este cierre implica reconocer la legitimidad de los resultados, pero también la diversidad de posturas, intereses y visiones que se expresaron durante el proceso.
En este sentido, la conciliación de diferencias no debe entenderse como la anulación del disenso, sino como la capacidad de dialogar, escuchar y construir acuerdos orientados al bien común.
En el ámbito universitario, este ejercicio cobra especial relevancia, pues la formación de ciudadanía crítica y ética es parte sustantiva de su misión.
Por ello, es fundamental destacar las conferencias y espacios de reflexión que promueven una universidad mejor: más incluyente, participativa y comprometida con su entorno.
Estos espacios no solo fortalecen la cultura democrática, sino que también contribuyen a generar conciencia sobre la importancia del respeto, la pluralidad y la construcción colectiva de soluciones.
Apostar por el diálogo informado y la convivencia pacífica es, en última instancia, una vía para consolidar comunidades académicas más sólidas y con mayor sentido de pertenencia.
Sobre la Firma
Educadora crítica, madre, directiva universitaria comprometida.
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