Alcalde bajo fuego amigo

JUAN GÓMEZ

El presidente municipal de Zacatecas, Ulises Mejía Haro, sostiene un activismo político que no ha disminuido desde que rindió protesta en septiembre del año pasado, lo que le ha colocado de manera natural, bajo la presión por quienes pulsan que podría consolidar una posición importante en la sucesión gubernamental en el 2021.

Entre este activismo destaca la mejora “A-(mex)”en calificación que le otorgó Fitch Ratings en días pasados, por la calidad crediticia del municipio capitalino y por su perspectiva estable.

La calificadora Fitch Ratings especifica que la mejora en la calificación se apoya en la estabilidad del ahorro interno, en un nivel de apalancamiento bajo y métrica de sostenibilidad de la deuda robusta, que se comparan con el grupo de municipios calificados por la citada empresa internacional.

Es importante mencionar que para Fitch la deuda de 109.7 millones de pesos del municipio capitalino se mantendrá durante el presente año, lo que representa el equivalente a 0.21 veces (x) los ingresos fiscales ordinarios, pero que además el municipio no cuenta con créditos bancarios a corto plazo, ni hace uso de esquemas de factoraje financiero y no contempla contraer deuda en 2019, lo que genera confianza para la agencia.

El buen manejo de las finanzas municipales que se han dado hasta este momento y la activación de programas sociales, así como la reactivación de las relaciones con otros municipios tanto del país como del extranjero, principalmente de España, empiezan a proyectar un perfil muy favorable al alcalde de Zacatecas, para entrar en la competencia por una candidatura de Morena dentro de dos años.

La proyección social y política de Ulises Mejía Haro desató un serio conflicto al interior del gobierno municipal, en donde los regidores de Morena, encabezados por la síndica Ruth Calderón Babun, emprendieron una rebelión en contra de las decisiones del alcalde, a quien le sabotean algunas  sesiones en el cabildo capitalino.

Mejía Haro ha tenido que hacer alianza con los regidores de oposición en el cabildo de la capital zacatecana, en tanto que el partido que lo registró junto con el PT (Partido del Trabajo) y Partido Encuentro Social, lo presiona y ataca para sacarlo de la ruta sucesoria.

El conflicto de Morena en el ayuntamiento capitalino es solamente un destello de lo que sucede en este partido a nivel nacional, mientras que en lo local, la situación es peor debido al enfrentamiento que se ha dado entre un grupo de izquierda que viene del PRD y la corriente Monrealista que busca el dominio y control de dicho partido.

Es por ello que lejos de llamar al orden y al acuerdo entre alcalde y síndica y regidores, la dirigencia estatal y municipal guarda un pasivo silencio, mientras que nadie obedece a su dirigente, Fernando Arteaga Gaytán, quien por cierto fue destituido por la corriente monrealista en abril del año pasado, cuyo fondo fue la imposición de candidaturas.

A Fernando Arteaga Gaytán se le levantaron las medidas cautelares impuestas por la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, y se le restituyó en el cargo al mes siguiente, para continuar en el mutismo inmóvil.

En junio pasado Ulises Mejía confirmó el despido de su secretario de Gobierno municipal, Juan Manuel Rodríguez Valadez, por pérdida de confianza y un conflicto de intereses. La decisión fue tomada al descubrir que el funcionario conocía la doble acción que ejercía el director jurídico, Francisco Javier Bautista, quien además de defender los intereses del patrón, era el representante legal de ex trabajadores que habían demandado al ayuntamiento.

Rodríguez Valadez es un destacado jurista y académico zacatecano. Era la segunda ocasión que ocupaba dicho cargo. La primera vez fue a invitación del entonces alcalde capitalino, Miguel Alonso Reyes.

En esta ocasión fue invitado por Mejía Haro. A la postre él invitó a su compadre Francisco Javier Bautista, quien probablemente omitió revelarle que defendía a quienes demandaban al ayuntamiento. Eran aproximadamente 50 trabajadores despedidos. Falló el compadre, pero el amigo se sostuvo y asumió su responsabilidad. Privilegió la amistad sobre el cargo.

Ulises es hijo de Antonio Mejía Haro, ex candidato del Partido de la Revolución Democrática al gobierno del estado de Zacatecas en la elección del 2010. Perdió la elección frente a Miguel Alonso, quien brincó del PRD al PRI por la confrontación con la exgobernadora Amalia García Medina (1996-2010).

La derrota política de su padre seguramente le dejó una lección. Él participó en la campaña perredista y formó en aquel momento una agrupación juvenil para apoyar a su progenitor, además de llevar la estrategia de imagen electoral.

La experiencia adquirida hoy se muestra en algunas acciones de gobierno y políticas, pero no está solo en la ruta sucesoria. Faltan menos de dos años y en ese lapso pasarán muchas cosas. Enfrente tiene, en este momento a Saúl y David Monreal Ávila; a Geovanna Bañuelos del PT y a Luis Medina Lizalde, pero tampoco se puede perder de vista al ex rector de la UAZ y ex diputado local y actual legislador federal petista, Alfredo Femat Bañuelos.

Es la baraja de Morena y su alianza en este momento.

Al tiempo.

Twitter: @juangomezac

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