La huelga del señor López

GABRIEL CONTRERAS VELÁZQUEZ

El Movimiento de Regeneración Nacional en Zacatecas vuelve al esquema de división interna, donde las posturas rivalizan alrededor de las imposiciones del poder centralizado de Andrés Manuel López Obrador. La última de mayor trascendencia: la decisión de permanecer en “huelga electoral” en el actual proceso extraordinario.

Apenas concluido el periodo electoral ordinario, los monrealistas y los no monrealistas al interior de Morena reabrieron el capítulo de lucha por el control del órgano al que pertenecen. El más reciente episodio de tales características concluyó con la salida del ex diputado José Luis Figueroa Rangel, una vez que López Obrador lo tildara de “traidor” por haber disputado la precandidatura que le correspondía –por mandato del tabasqueño- a David Monreal.

En esas condiciones de enfrentamiento mutuo, pero absoluta obediencia al criterio del “mesías tropical”, es que dicen en Morena que “participarán” -y no- en la elección. Vaya, estarán ahí para calificar de fraude la votación en ciernes, no para impulsar una nueva candidatura al Ayuntamiento de Zacatecas.

Tendrán que llamar a conferencia de prensa en reiteradas ocasiones para invitar a la ciudadanía a la “abstención activa” -lo que sea que eso signifique-, ya que buena parte de su presupuesto se encuentra comprometido después de que el Instituto Nacional Electoral castigara al partido con 620 mil pesos de su financiamiento público (ese que se obtiene de los impuestos de la ciudadanía) por diversas irregularidades durante las precampañas y campañas ordinarias.

Si la propuesta es definitiva, entonces Morena no registrará planilla (candidatos a presidente municipal, síndico y regidores) ante la autoridad electoral, lo cual los deja sin posibilidad de acceder al financiamiento “para actividades tendientes a la obtención del sufragio popular” (artículo 84 de la Ley Electoral local), ni a la distribución de los tiempos en radio y televisión para el proselitismo político.

Sin recursos financieros ni los minutos diarios de propaganda en medios electrónicos, Morena sostendrá la campaña del fraude mediante la ya conocida estrategia de victimización (en mítines, redes sociales, entrevistas, etcétera). La primera etapa de dicha campaña de posicionamiento comenzará con la visita del líder único (Andrés Manuel) a finales de octubre.

Ahí, López Obrador aprovechará para aseverar otra vez que la “mafia en el poder” les robó el triunfo en la capital zacatecana, que instaurarán -en algún momento- juicio político contra los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y que recurrirán a instancias internacionales para defender lo que las instituciones del “viejo régimen” les quitaron “a la mala”.

La narrativa del presidente del partido se enfocará en imprimir entre sus seguidores y adeptos, la obtusa idea de que las instituciones pueden ser maleables mientras gobiernen los de “la mafia en el poder” (aquellos a los que eventualmente habrá de otorgar amnistía). Y que sólo con un “cambio verdadero” las autoridades podrán velar entonces por la justicia y el estado de derecho. Ningún contraste se desperdicia en la retórica del señor de Macuspana.

De esta manera, López Obrador incluirá a Zacatecas en su lista de robos a la soberanía popular. La elección extraordinaria termina por ser, para el tabasqueño, un símbolo más de la crisis que vive el país gracias a los distintos malos gobiernos. Aleja de toda forma electoral a su partido para convertirlo en un movimiento de indignación. Dota de un nuevo capítulo de vida a su lucha contra el poder, pero no se aleja de los privilegios de la partidocracia. Incongruencia, pues.

Paradójicamente, mientras Andrés Manuel promueve el abstencionismo, su némesis, el Partido Revolucionario Institucional, incrementa sus posibilidades de alzarse con la victoria mediante la movilización del voto duro en el municipio de Zacatecas. Tal pareciera que López Obrador allanara el camino del PRI a la presidencia capitalina cuando llama a no participar en una elección que califica como resultado del “fraude”.

En esta maniobra, Soledad Luévano cuenta como uno de los principales activos dentro del Movimiento de Regeneración Nacional en Zacatecas, para fortalecer la esencia de la victimización. Buena parte de la población votante capitalina continúa asimilando su descontento en la figura de la ex candidata ganadora. Su discurso desafiante fungió como el engranaje central para el acopio de votos de castigo en contra del gobierno de Miguel Alonso.

Igualmente, en su visita López Obrador deberá decidir si los militantes de Morena que participen electoralmente en otro instituto político serán expulsados o sólo sancionados. La posibilidad reside en que su movimiento se mantenga fiel a la lucha contra las corruptas instituciones del “PRI-gobierno” mediante la “huelga electoral”, mientras algún candidato afín sube a la contienda con las siglas de otro partido.

De permitir este doble juego, además dejará en el desamparo a la dirigencia que encabeza Fernando Arteaga, con Antonio Mejía como reciente adquisición de vanguardia. Ahí comenzaría la segunda derrota de los cuadros ajenos al Morena de los Monreal.

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