El arte de la prudencia y la lucha por el poder en Zacatecas

* El desarrollo de una sociedad está ligado a la prudente actuación de sus élites políticas

* Los políticos tratan con desdén y con latigazos de irracionalidad a la prudencia política

* Ante la ausencia de prudencia el riesgo es que se imponga el histrionismo y oportunismo

MANUEL IBARRA SANTOS

En la recta final de las definiciones de la sucesión Zacatecas 2016, resulta fundamentar destacar la importancia de la prudencia política y entender a ésta como la capacidad racional de resolver los problemas de la sociedad, de procurar justicia y bien común, y no como la vía obsesiva del choque, el pleito y del exterminio del adversario ideológico.

En nuestro Estado, es pertinente entenderlo, al fin, que cada periodo de lucha sucesoria no puede servir sólo para inventar y reinventar el futuro de Zacatecas <en un círculo inacabado de fatalismo>, admitiendo que la prudencia es un valor esencial que tendrá que privilegiar los acuerdos plurales, por encima de las profundas secuelas que dejan las fracturas y los choques de cada fin de gobierno sexenal.

Sin equivocación alguna, se puede decir, que el desarrollo de las entidades de la república -o bien su atraso- está asociado a los niveles de prudencia racional con que operan sus élites políticas. Y en Zacatecas ese es un componente que es necesario estimular y cultivar aún más.

La prudencia es un bien escaso en la sociedad contemporánea, pero que es parte de la ciencia y el arte de todo gobierno, sin la cual no puede haber prosperidad colectiva.

Imbuidos hoy en la dinámica sin freno de la lucha sucesoria, la sociedad es testigo de cómo los actores políticos tratan con desdén y con  latigazos de irracionalidad el tema de la prudencia, al no colocar en el centro de su atención  los asuntos de la sociedad y en cambio parece que se impone la práctica del histrionismo, el oportunismo y el pragmatismo inescrupuloso y sin valores.

Y así, en esa tónica de rispidez y confrontación quedó secuestrado el debate por la integración de un adecuado paquete económico para el 2016, cuando Zacatecas necesita de un presupuesto de egresos  que sea herramienta de la administración pública y detonante del crecimiento y el desarrollo.

Una vez más, como ha sucedido en múltiples coyunturas sucesorias de  nuestra historia (en total doce en 71 años, desde que iniciaron los gobiernos sexenales), Zacatecas está, por enésima ocasión,  entrampado en una encarnizada confrontación de grupos de interés, de grupos de presión, sin que se observe, por lo demás, la reflexión sobre un  proyecto renovado de desarrollo de largo alcance. Siempre la coyuntura nos alcanza y la acción en el cortoplacismo nos aniquila, cuando las entidades circunvecinas avanzan de forma avasallante.

Los legisladores y gobernantes frente a prudencia política

Nuestros legisladores y en general todos los integrantes de la sociedad política zacatecana, tendrán que reconocer, que más allá de sus tentaciones individuales, está la representación legitima de los asuntos  de la sociedad, y que para procesarlos se requerirá de una alta dosis de  prudente racionalidad.

Lo menos a que pudiera aspirar una sociedad es contar con un poder público prudente, con una asamblea legislativa que sea factor de gobernabilidad y no espacio para la confrontación y el ajuste de cuentas.

La madre de todas las batallas políticas y la sucesión

En la actualidad se experimenta en Zacatecas una encarnizada  sucesión por el poder, que se ha transformado en la madre de todas las batallas políticas, porque de ella, no sólo dependerá el futuro del Estado, sino también el destino inmediato de partidos, individuos, grupos, dinastías, corporaciones,  empresarios, pero también de las mafias y los clanes criminales.

En torno a los procesos de sucesión que ha vivido el Estado, la historia nos indica que necesitamos aprender a procesarlos con mayor civilidad, para impedir que la sociedad como siempre, sea la única sacrificada y los beneficiarios resulten unos cuantos.

La sociedad exige, si, de los actores políticos, prudencia política, como la virtud necesaria para la vida social, como lo formulo hace cientos y miles de años la ética aristotélica. En esta etapa de la historia de Zacatecas, prudencia y sucesión, debiesen articularse plena y correctamente.

Los problemas de la UAZ y ausencia de prudente racionalidad

La UAZ experimenta en cada periodo de sucesión rectoral los eternos y circulares problemas de insuficiencia financiera, sin que esto deje de repercutir en la calidad de su oferta educativa. Cobra relevancia en este contexto, la interesante propuesta de reestructuración de la Máxima Casa de Estudios formulada por el doctor Miguel Moctezuma Longoria. Se tipifica esa en una actitud de prudente racionalidad académica. Enhorabuena.

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