La carrera panamericana en Zacatecas

JAIME ENRÍQUEZ FÉLIX

Niños éramos, cuando nuestros padres en los años 50’s y 60’s del siglo pasado, en un picnic estilo Zacatecas donde cada miembro de la familia llevaba el vino tinto, o la fruta o el arroz, pasábamos el día a la espera de los automóviles de la Carrera Panamericana de esa época.  Se buscaban zonas de curvas o rectas largas para observar los diferentes tipos de vehículos que competían en un recorrido que –se decía- atravesaba todo el continente.  Algunos años, la estrella fue Piero Taruffi y los niños grababan ese nombre en su mente para observar ese automóvil que, como un zapato y llantas fuera de la carrocería, transitaba con el piloto y su copiloto por los caminos zacatecanos.

Las madres prendían el brasero que, junto con el carbón que alguno de los niños había cargado, servía para cocinar los ingredientes en el que se convertía en un día de diversión diferente al de todos los demás. Asoleados esperábamos todos con ansia el rugir de los motores para ver, desde los autos especiales con carrocerías excepcionales, hasta algunos coches de las marcas comerciales de la época, que habían sido modificados para el efecto.

La etapa mexicana de la carrera, se corrió por primera vez en 1950. La salida fue desde Ciudad Juárez. Los pilotos nuestros protestaron, pues consideraban que contra Piero Tarrufi y Felice Bonetto en sus veloces Alfa Romeo, no tendrían la menor oportunidad.  Pero esa vez, contra todos los pronósticos, McGriff de los Estados Unidos fue el ganador: recorrió México en 27 horas con 34 minutos, en su poderoso Oldsmobile.  Fue al año siguiente cuando Taruffi conquistó la etapa mexicana, y en el 53 cuando Juan Manuel Fangio triunfó al llegar a Tuxtla Gutiérrez en 18 horas con 11 minutos: en tan solo 4 carreras, la marca se batió con casi 8 horas de diferencia.

Una de las escalas finales del emocionante recorrido era el restaurante La Biela en el elegante barrio bonaerense de La Recoleta, que ya cumple 150 años de existencia. El lugar esta cerca del elegante Hotel Alvear Palace uno de los más bellos del mundo, más hermoso quizá que el Ritz de París, donde tuve la fortuna de hospedarme y de compartir con los bonaerenses un martini cualquier medio día, o su típico té de la tarde, acompañado de exquisitos petit fours que  el chef pastelero del establecimiento elabora con maestría.

Cercano y en la misma zona, está también el cementerio de los Monjes Recoletos, donde yacen en una tumba discreta pero siempre llena de flores y recados de amor de un pueblo que aún la añora, los restos de Eva Perón.  Próxima a su tumba está la de Juan Domingo Perón, el presidente argentino y otra, la de Miguel Ángel Firpo sobre cuya lápida se yergue una escultura –se dice que está cubierta de oro- de un pugilista de peso completo, con guantes y bata de boxeo y la mirada puesta en el infinito. Su tamaño: el de un gigante. Esa zona era quizá la más importante del sur de América para los pilotos. En La Biela están las fotos de las estrellas mundiales del automovilismo de la época con sus veloces corceles de acero. Recuerdo con nostalgia a los amigos que hice en la época difícil de la Argentina, cuando “el corralito” de los controles cambiarios que tenía desquiciada a la nación, lo que no fue obstáculo para que compartiéramos un buen bife de chorizo, bien regado con un tinto argentino que aún busco en México y en Zacatecas, pero cuya marca ha reservado la casa vinícola para el consumo local. En aquella visita estaba yo en Argentina presentando mi libro “La Crisis de la Banca”, un evento anticipado a la crisis que ellos vivirían en esos días. Estaba invitado por “Las Madres de la Plaza de Mayo” entre otras asociaciones relevantes en aquella nación sudamericana.

Para la historia de esta competición, quedará “La Carrera Panamericana” un video de 1992 de precisamente de su paso por México. La película incluye una banda sonora  de la música de la banda Pink Floyd pues, tanto el guitarrista David Gilmour, como el baterista Nick Mason y el manager Steve O’Rourke compitieron en la carrera en 1991. En el curso de la mismo se estrelló Gilmour, y aunque salió ileso, O’Rourke sufrió la fractura de una pierna. Mason finalizó sexto en general con su copiloto inglés, el corredor automovilístico Valentine Lindsay.  La banda cuenta estos momentos como algunos de los más intensos y emocionantes de su vida juntos.

La música es una combinación de material de Pink Floyd publicado anteriormente (reeditado en una banda sonora) y material compuesto para el vídeo. Las canciones  tienen un valor especial para los fans, pues son las primeras grabaciones de estudio después de que Richard Wright  reunió a Pink Floyd en 1988. Las nuevas grabaciones de estudio fueron producidas por Gilmour. Destacan las canciones «Pan Am Shuffle» y «Blues lento de Carrera», co escritas por Wright desde 1975.  Dicen que su paso por México les inspiró tanto como cuando en 1973 musicalizaran su “Lado oscuro de la Luna”.

De todo pasa en esta Carrera Panamericana.  Lo bueno es que pasa en México también, y que pasó por Zacatecas, para recordarnos que la velocidad a que se corre la vida también puede disfrutarse, y para ser testigos de grandes duelos, como el que sostuvieron el finlandés Harri Rovanpera ubicado en la posición de honor en 2010 luego de una gran batalla  con el experimentado piloto mexicano Michel Jourdain. Hermosos e inolvidables momentos.

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